En Cuéllar, en pleno corazón de Castilla y León, entre pinares y tierras arenosas, hay una empresa que lleva más de tres cuartos de siglo cultivando esfuerzo, arraigo y compromiso con la agricultura, tradición, innovación y relaciones de confianza. Fundada en 1947 por Ángel Tabuenca, Tabuenca S.A. se ha especializado en zanahorias y puerros de máxima calidad, junto a otras hortalizas que llegan frescas a mercados y hogares de toda España. Hoy, la tercera generación de esta empresa familiar mantiene vivo ese legado, cuidando de la tierra, de sus agricultores y de sus clientes, entre los que se encuentra Alcampo. Con ellos tienen una relación de décadas, marcada por la confianza, la calidad y un objetivo común: que cada zanahoria y cada puerro lleguen a la mesa con el mismo cariño con el que se han cultivado.
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Los orígenes de Tabuenca S.A. se remontan a finales de la década de los 40 del siglo XX. Fue entonces cuando Ángel Tabuenca Tejedor decidió dedicar su vida a comercializar lo que el campo daba. “Mi abuelo empezó con frutas, con peras, manzanas, cerezas… en aquella época no existía la especialización que hay ahora. Las centrales hortofrutícolas vendían de todo”, recuerda a Huella Bernardo Tabuenca Luengo, actual gerente de la compañía junto a su hermano Alberto. “Él procedía de un pueblo de la zona de Calatayud y trajo consigo esa cultura agrícola”, matiza.
Con el tiempo, y gracias a la visión de su hijo Bernardo (segunda generación al frente de la firma), la empresa fue consolidándose, apostando más por las verduras que por las frutas, y hoy, con la tercera generación en el puesto de mando y fiel a su legado, la firma sigue escribiendo páginas de éxito para su historia, adaptándose a un mercado moderno sin perder el espíritu con el que todo empezó.
Cuéllar: tierra fértil y corazón de la empresa
Ese empiece tuvo lugar en Cuéllar, en la provincia de Segovia, donde la familia Tabuenca ha echado raíces tan profundas como las de las zanahorias y los puerros que cultiva. “Esta es una zona privilegiada para el cultivo de zanahoria y puerro. Los terrenos son muy arenosos y eso permite que las zanahorias crezcan más y mejor. Además, Castilla y León es la principal zona productora de zanahoria en España”, explica Bernardo Tabuenca.
Lo cierto es que la ubicación de Tabuenca S.A. no es casualidad. Las 300 hectáreas que tiene para sus cultivos -entre Valladolid y Segovia- ofrecen un microclima ideal, y la cercanía entre campos, almacenes y centros de envasado reduce tiempos y asegura frescura. “Estamos profundamente arraigados aquí y no queremos salir de Cuéllar. La tierra y la gente son parte de nuestra identidad”, añade.
En sus 10.000 metros cuadrados de almacenes, dotados con maquinaria de última tecnología, se procesan y envasan millones de kilos de producto cada año. En 2024, fueron 26,5 millones de kilos de zanahorias y 4,76 millones de kilos de puerros. Pero las cifras, por sí solas, no cuentan toda la historia: detrás hay un entramado humano que da sentido a cada cosecha.
Una familia que se extiende más allá del apellido
Y es que aunque la familia Tabuenca da nombre a la empresa, su “familia agrícola” es mucho más grande. Desde hace décadas, trabajan con más de una veintena de agricultores de la zona. Algunos se incorporaron de la mano de sus padres, y otros son jóvenes que han decidido continuar en el campo.
“Hemos crecido juntos. Les compramos las semillas, les asesoramos técnicamente, les ayudamos con las certificaciones… no es solo una relación comercial, es una relación de confianza”, afirma Silvia Martínez, directora del departamento de Campo y Aprovisionamiento de Materia Prima de Tabuena S.A. que lleva nueve años en la empresa.
Silvia conoce de primera mano esa cercanía: “Es habitual que vayamos juntos a ver los cultivos, que tomemos decisiones compartidas. Esto fideliza y garantiza que el producto cumpla con los estándares que pedimos”, sostiene.
Y ese compromiso también se refleja en el empleo. Con una plantilla estable de unas 200 personas, la mayoría con contrato indefinido, Tabuenca S.A. es un motor de estabilidad en la comarca. “Apostamos por la gente. El trabajo del campo exige mucho, y dar seguridad laboral es una forma de reconocerlo”, apunta.
“Esta es una zona privilegiada para el cultivo de zanahoria y puerro. Los terrenos son muy arenosos y eso permite que las zanahorias crezcan más y mejor. Además, Castilla y León es la principal zona productora de zanahoria en España”.
Bernardo Tabuenca Luengo, gerente Verduras Tabuenca
Innovación que nace del respeto por la tierra
Un elemento a su favor que se suma al de la innovación. Y es que ésta en la compañía no es una moda, sino una herramienta que ayuda a cuidar el entorno y dar valor a lo que producen. Un ejemplo es su proyecto de verduras deshidratadas, para aprovechar aquellas unidades que no llegan al mercado por su aspecto.
“Se compra mucho por la vista. Una zanahoria torcida o con una pequeña raja muchas veces no se vende, pero sigue siendo excelente. Nosotros hemos decidido transformarla en verdura troceada y sin conservantes”, explica Bernardo.
De ahí surgió la idea de elaborar harinas y, posteriormente, snacks. “Probamos con gusanitos de distintas verduras y los presentamos en un colegio de Cuéllar. Fue curioso: el puerro gustó menos, pero la zanahoria, la calabaza y la chirivía fueron un éxito”, cuenta a Huella entre risas.
Su apuesta por la sostenibilidad va más allá. Las cubiertas de sus instalaciones están cubiertas de placas solares, los excedentes se destinan a alimentación animal o a industrias de procesado, y están certificados en el uso responsable del agua de riego. “El agricultor vive del campo y lo cuida como su propia casa. Nosotros creemos que el futuro pasa por trabajar de forma respetuosa y responsable”, subraya Silvia.
Una relación histórica con Alcampo
Algo que llevan décadas haciendo con Alcampo. En sus lineales, los consumidores pueden encontrar zanahorias, puerros y rabanitos Tabuenca, envasados con cuidado para preservar su frescura, así como las zanahorias ecológicas que Tabuenca S.A. también cultiva.
La relación entre ambas compañías es tan antigua como sólida. “Llevamos trabajando con Alcampo toda la vida. Mi padre ya lo hacía. Alcampo es uno de esos pocos clientes a los que consideramos de la casa”, afirma Bernardo.
Oscar Monclús, director de Alcampo en Zamora, León Palencia, Valladolid y Salamanca, sostiene, por su parte, que “trabajar con Tabuenca S.A. es contar con un socio que comparte nuestra visión, la de ofrecer siempre lo mejor, con cercanía, transparencia y un profundo respeto por la tierra. En Alcampo valoramos especialmente la forma en la que esta compañía combina tradición e innovación, cuidando a sus agricultores, apostando por la sostenibilidad y trabajando con un mimo que se refleja en la frescura y el sabor de sus hortalizas.”
La colaboración entre Tabuenca S.A. y Alcampo tiene “un peso especial”, ya que “nuestro core business es el mercado nacional y, a través de la innovación y la calidad, queremos generar valor con nuestros productos. Eso sólo lo puedes hacer con clientes como Alcampo porque son ellos quienes nos permiten transmitir el valor añadido que buscamos”, destaca Bernardo.
Esa confianza entre las dos partes se apoya en un riguroso sistema de trazabilidad, que garantiza que el cliente puede conocer el historial completo del producto, desde la siembra hasta que llega a su mesa. “Es un compromiso con la transparencia y la seguridad alimentaria”, añade Silvia.
Compromiso con la comunidad
Un compromiso que Tabuenca S.A. también cultiva en sus valores. ¿Cómo? Donando semanalmente producto a organizaciones sin ánimo de lucro, como residencias de mayores y bancos de alimentos, además de participando en iniciativas como la Carrera contra el Cáncer de Segovia, donde reparten su zanahoria snack en formato de 60 gramos.
“Nos gusta estar presentes en actividades que promueven hábitos saludables. Al final, no solo vendemos verduras, promovemos una alimentación mejor”, afirma Silvia.
La empresa también ha colaborado en programas escolares, acercando la agricultura a los más pequeños y fomentando que conozcan el origen de los alimentos. “Es bonito ver cómo un niño descubre que la zanahoria no nace en una bandeja de plástico”, comenta Bernardo, sonriendo.
“Trabajamos con una veintena de agricultores de la zona, hemos crecido juntos, somos familia agrícola. Les compramos las semillas, les asesoramos técnicamente, les ayudamos con las certificaciones… no es solo una relación comercial, es una relación de confianza”.
Bernardo Tabuenca Luengo, gerente Verduras Tabuenca
Raíces profundas y mirada al futuro
A pesar de los avances tecnológicos y las nuevas tendencias de consumo, Tabuenca S.A. mantiene el espíritu que la vio nacer: el trabajo bien hecho, el respeto por la tierra y el valor de las relaciones personales.
“Claro que pensamos en cómo será el futuro, y de lo que estamos seguros es de que queremos seguir innovando, cuidando de nuestros agricultores y ofreciendo calidad. Es lo que nos enseñaron nuestros padres y nuestros abuelos”, afirma Bernardo.
Quizá esa sea la clave de su éxito. Saber que, al final, todo comienza en la tierra… y en las manos de quienes la trabajan con pasión.
“Trabajar con Tabuenca S.A. es contar con un socio que comparte nuestra visión, por la forma en que combinan tradición e innovación, cuidando a sus agricultores, apostando por la sostenibilidad y trabajando con un mimo que se refleja en la frescura y el sabor de sus hortalizas".
Oscar Monclús, director de Alcampo en Zamora, León Palencia, Valladolid y Salamanca.