Safrunat, fruta 100% natural y pasión por la tierra

Creada hace más de medio siglo por Teresa Farré y Esteve Bosch, Safrunat lleva décadas elaborando postres hechos a base de las manzanas y peras que cultiva en sus tierras de Girona, y a las que no añade aditivos, ni conservantes ni azúcares, con el objetivo de ofrecer un alimento sano y rico a consumidores de todas las edades. En manos de su segunda generación, Safrunat es hoy un ejemplo de empresa familiar que innova y apuesta por la sostenibilidad, por llevar a cabo un control absoluto de la trazabilidad de sus productos, y por defender a capa y espada el campo y lo natural. La calidad de sus materias primas y el mimo con el que sus propietarios gestionan toda la cadena de producción han hecho que sus postres ya estén presentes en toda España y se exporten a más de 20 países. El éxito de su historia no es en absoluto casual sino fruto de sus frutas.

Los inicios de esta historia se remontan a los años 70 cuando Teresa Farré, natural de Lleida, se instaló en Girona junto a Esteve Bosch con el firme propósito de cultivar manzanas, para después venderlas en un puestecito del Mercado del LLeó de la ciudad. Su apuesta, aunque arriesgada, tuvo éxito y durante más de una década la pareja hizo de esta pasión su modo de vida y el de la familia que estaban creando.

La familia y el negocio crecen

Tanto es así que unos años después, cuando esa familia había crecido (el matrimonio tuvo siete hijos), Teresa y Esteve decidieron dar un giro a su modelo de negocio y dejar de vender sus manzanas en aquella ‘paradita’ de aquel mercado municipal para hacerlo en diferentes comercios de todo el país. Otra maniobra arriesgada, sí, pero la pareja decidió ‘jugar’ sus cartas y ganó la partida a la suerte.

Tras abrirse hueco y ver que sus manzanas gustaban en todo el país, Teresa y Esteve dieron un paso más y apostaron por cultivar también peras en esos terrenos próximos al mar y a la montaña, que se antojaron y antojan ideales para el desarrollo de ambas frutas.

Apuesta por el cultivo de peras

Corrían los años 90 cuando tomaron aquella decisión de compaginar el cultivo con la venta de sus peras y manzanas junto con la crianza de sus hijos. El esfuerzo que hicieron durante aquellos años volvió a tener recompensa. Su trabajo era apreciado y valorado y sus frutas eran compradas en el mercado español.

Fue así como en 2006 dieron un salto de gigante y crearon Safrunat, la empresa familiar que hoy está en manos de tres de sus hijos y con la que empezaron a fabricar postres con las frutas que anteriormente habían vendido por kilos y piezas, sometiéndolas a un proceso de pasteurización.

De frutas por kilo a postres de frutas

“Al igual que antes habían vendido fruta cultivada de un modo natural, Teresa y Esteve decidieron hacer postres de fruta sin aditivos, sin conservantes y sin azúcares añadidos. El mimo por sus productos ha sido siempre señal de identidad en esta empresa cuya primera marca, Anela, debe su nombre a los de las tres primeras nietas del matrimonio: Anna, Elizabeth y Laia”, explica a Huella Karla Ruiz, responsable de comunicación de Safrunat.

“Teresa y Esteve siempre han dicho que sus postres son 100% naturales y que la trazabilidad de los ingredientes con los que se elaboran está controlada al 100%. Las manzanas y peras con las que los hacen provienen de las 140 hectáreas que suman las seis fincas que la familia tiene en la comarca del Alt Empordá (Escala y Ventallo), Gironès (Sant Gregori y Campllong) y La Selva (Vilobí d’Onyar y Riudellots)”, matiza Ruiz.

Entrada en centros hospitalarios

La defensa de lo natural y el control de la trazabilidad de sus productos -desde los campos hasta el envasado- hicieron que los postres de Esteve y Teresa fueron escogidos por diversos hospitales para alimentar a sus pacientes y enfermos.

“Siempre lo han dicho y a sus más de 80 años Esteve y Teresa lo siguen diciendo: su afán es elaborar productos con los que la gente de todas las edades, incluidos niños y bebés, pueda comer de forma saludable”, apostilla nuestra entrevistada.

De hecho, la buena aceptación de sus postres en el sector hospitalario contribuyó a que la marca esté actualmente muy presente en hospitales y geriátricos de todo el país, además de en el sector de la distribución, gracias a la apuesta que de sus productos han hecho cadenas como Alcampo.

Alcampo, una relación estable y consolidada

“La relación con Alcampo empezó en 2017 y desde entonces nunca se ha visto interrumpida. Todo lo contrario, ha ido a más. Alcampo apuesta por productos como los nuestros, hechos a base de frutas naturales, y para nosotros su respaldo es motivo de orgullo y todo un espaldarazo a nuestra manera de hacer las cosas”, asegura Karla Ruiz.

Sergio Román, responsable de Cultivamos lo Bueno de Alcampo, asegura, por su parte, que “Safrunat comparte nuestra visión de ofrecer al consumidor productos elaborados de una forma natural, y con un absoluto control de la trazabilidad en su proceso productivo, desde el árbol hasta el envasado. Safrunat elabora sus postres con ingredientes que nos ofrece nuestra tierra, y con un modelo de gestión responsable con las personas y el entorno que nosotros siempre buscamos”.

Actualmente, los postres de fruta 100% naturales de Safrunat se venden en Alcampo bajo la marca Cultivamos lo Bueno, en packs de aluminio de cuatro unidades de 100 gramos envasados en cartón y con diferentes sabores (manzana, manzana y pera, manzana y plátano, manzana y mango, manzana y piña, manzana y fresa, y manzana ecológica y manzana y melocotón ecológico).

Diversificación ecológica

Y es que además de sus frutas cultivadas de forma natural, Safrunat ya ha destinado el 10% de sus parcelas al cultivo ecológico de manzanas y peras, y su intención es ampliar ese porcentaje para reforzar su línea de productos ecológicos.

“Esta apuesta va en consonancia con la filosofía de la compañía de ser sostenible y responsable con el planeta. Teresa y Esteve, hoy octogenarios y jubilados, siempre han defendido que no hay nada más natural que lo que la tierra nos da, y esa creencia se la han sabido transmitir muy bien a sus hijos, hoy al frente de la firma”, explica Karla Ruiz.

Sostenibilidad, parte del ADN

En efecto, Xavier, Josep María y Esteve Bosch Farré, hijos de Esteve y Teresa, tienen muy claro que la sostenibilidad ha de ser piedra angular de la compañía que sus padres crearon con mucho esfuerzo, y de la que ellos han tomado el testigo, con mucho cariño y no menos responsabilidad.

Los tres hermanos -Xavier, desde su misión en los campos; Josep María, desde la producción; y Esteve, desde el área de exportación- son férreos defensores del ADN sostenible e innovador que sus padres dieron a Safrunat incluso antes de fundarla, cuando vendían sus manzanas en aquel mercadito municipal de Girona.

Buena prueba de ello es el sistema de riego por goteo que hay en sus campos, para así ahorrar agua, y la supervisión e inspecciones que el equipo técnico de la firma hace de todos sus árboles para garantizar que sus frutos sean de buena calidad y tengan el mejor sabor y aroma.

Olor y sabor garantizados

“Lo que nos diferencia de otros productores es que la cosecha la realizamos en el momento en el que la fruta ya ha empezado a madurar, lo que nos permite garantizar su dulzura y aromas naturales”, sostiene Ruiz.

Con 30 trabajadores en sus filas, con empleos estables y de calidad, y una producción anual de 14 millones de tarrinas y 4 millones de bolsitas de frutas, Safrunat vende en España el 60% de lo que elabora, y exporta el 40% restante a más de 20 países que también apuestan por su forma natural de fabricar sus postres.

“La familia Bosch Farré lleva años defendiendo la calidad de sus frutas y de sus productos. Y su intención es seguir haciéndolo al tiempo que escriben nuevas páginas en su particular historia”, concluye Karla.

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