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Pepino, borraja y acelga: el triángulo de la excelencia de Ana Olmos en el campo aragonés

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Pepino, borraja y acelga: el triángulo de la excelencia de Ana Olmos en el campo aragonés

A sus 34 años la agricultora Ana Olmos lleva casi la mitad de su vida consagrada al campo aragonés, cultivando y comercializando pepino y borraja desde hace 15 años, y acelga desde el pasado mes de abril. Originaria de una familia que siempre vivió vinculada a la agricultura, la protagonista de esta historia recuerda cómo la borraja era uno de sus juguetes cuando era niña, como ahora lo es de sus dos hijas. Propietaria de Ana Olmos S.L., esta emprendedora y amante de la tierra zaragozana puede sentirse orgullosa de dar empleo directo a 12 personas, y de haber puesto en marcha unas instalaciones de 400 metros cuadrados donde limpia, selecciona y envasa la fruta y las verduras que cultiva en sus 7 hectáreas y en las 9 que alquila. Dice de sí misma que es madrugadora, luchadora y muy activa, y que las largas jornadas laborales que tanto esfuerzo le suponen le generan sudor, sí, pero también una inmensa recompensa. Su mayor premio es dar continuidad a la pasión por la agricultura de sus padres y abuelos. Una pasión que siempre fue suya.

“Yo me crie entre borrajas. Mis padres empezaron a envasar borraja en bandeja cuando yo tenía cinco años, y con siete ya les ayudaba. Recuerdo que para mí la borraja era mi mayor juguete. ¿Cómo no iba a enamorarme de ella y de estas tierras?”, explica Ana Olmos, propietaria de la compañía que lleva su nombre a Huella.

Pasión por la tierra

Ese enamoramiento del que habla le viene de familia y es el que ha marcado su propia historia. Antes de fundar Ana Olmos S.L en 2016, Ana trabajó como autónoma en el campo junto a su padre Fernando Olmos. “Cuando terminé de estudiar el bachiller estuve un año trabajando en una frutería. Pronto supe que lo mío era volver aquí, a las tierras en las que me crie, y ayudar a mi padre en los cultivos de pepino y borraja”, sostiene.

En aquel momento, nuestra protagonista tenía 19 años. Hoy tiene 34. “Llevaba 10 años dedicándome en cuerpo y alma a estas tierras trabajando como autónoma, hasta que en 2016 me lancé a crear la empresa”, recuerda. Una empresa que ha ubicado en Montañana, a cinco kilómetros escasos de Zaragoza, en la que ahora trabaja siempre atenta a los consejos que su padre, a sus 69 años, le sigue dando.

Reciente apuesta por la acelga

“Mi padre empezó con los pepinos, y en seguida apostó por las borrajas. Hoy, la borraja cortada y en bandeja es el producto estrella de la empresa, aunque mi afán por innovar y diversificar nos ha llevado a apostar también por la acelga”, explica.

Esa apuesta la ha iniciado el pasado mes de abril, y su intención es que esta verdura vaya cogiendo fuerza en su estructura. “Nuestra idea es que la acelga sea más importante que el pepino. La acelga se cultiva todo el año frente a los pepinos que son estacionales”, apunta.

Empresa familiar

Para el cultivo de la acelga, Ana Olmos cuenta con la inestimable ayuda de su marido, quien ha dejado su profesión de fontanero para hacer realidad el sueño de su mujer.

“Además de tener dos hijas en común -de cinco y tres años-, mi marido y yo ahora tenemos la ilusión por hacer de la acelga un pilar importante de nuestra empresa. Mi marido se está convirtiendo en todo un especialista de la acelga, se lo ha tomado muy en serio, hasta el punto de que ha hecho varios cursos para entender mejor el comportamiento de esta verdura y ha seguido una formación de microorganismos naturales para, en caso de necesidad, saber combatir los hongos que pudieran aparecer en nuestras tierras”, continúa.

Tierras en las que no cultivan productos ecológicos, aunque “la mayoría de los abonos que echamos a las borrajas lo son al 100% o casi en su totalidad”.

Del campo al comercio

A día de hoy, Ana Olmos S.L. cuenta con siete hectáreas propias de tierras, nueve alquiladas, y unas instalaciones de 400 metros cuadrados donde tiene dos cámaras. Una para recepcionar lo que llega del campo, y otra para preparar el producto para su venta.

“En nuestra empresa nos encargamos de toda la producción, desde el principio hasta el final. Recogemos el producto del campo, lo cortamos, lo seleccionamos y lo envasamos. Los pepinos los vendemos en mallas, las acelgas en bolsas y las borrajas en bandejas”, describe su propietaria.

Dinamizadora económica

Entre esas instalaciones y las hectáreas en las que cultiva sus frutas y verduras, Ana Olmos ha conseguido crear por el momento 12 puestos de trabajo en los que emplea a personas de diferentes nacionalidades. “Actualmente contamos con gente originaria de Nicaragua, Gambia y Marruecos, y nuestra idea es ampliar el equipo para no echar tantas horas como ahora echo”, explica.

Madrugadora incansable y férrea defensora de la estabilidad en su plantilla, Ana Olmos asegura que su intención es seguir invirtiendo para que su empresa vaya a más, siendo fiel a su doble apuesta por la innovación y la sostenibilidad.

Inversión en innovación

“Me motiva muchísimo seguir invirtiendo en mi empresa, seguir dotándola de maquinaria moderna que nos permita trabajar mejor. Todos los años desde que la fundé he invertido parte de mis beneficios en ella y así es como deseo seguir. Si este año el desembolso se lo lleva una etiquetadora y envasadora para la acelga, otro se lo ha llevado un tractor para mejorar nuestro trabajo en el campo, y otro un camión para reforzar nuestro transporte”, matiza.

Un transporte que de momento no sale de las fronteras españolas. Los pepinos y borrajas de Ana Olmos S.L. sí llegan, sin embargo, a muchos rincones de España de la mano de Alcampo. “Alcampo es nuestro principal cliente. Lo ha sido desde siempre, desde que hace 36 años mi padre entró en relación con lo que entonces se llamaba Sabeco en Zaragoza”, sostiene.

De Sabeco a Alcampo: 40 años de relación

Esa relación, que ya va camino de cuatro décadas, ha permitido que Ana Olmos venda pepinos y borraja con su marca en los centros que Alcampo tiene en Aragón, Madrid y País Vasco.

“Ana Olmos defiende el producto local, cuida de sus tierras y respeta el medio ambiente, al tiempo que dinamiza la creación de empleo en su zona. Todo esto va en línea con la filosofía de Alcampo. Somos defensores de lo bueno, lo sano y lo local, del trabajo hecho con pasión y de las personas que están comprometidas no sólo con sus equipos sino con el planeta”, indica por su parte, Jose Eduardo Aguilar, responsable de Frutas y Verduras de Alcampo.

Guiño a la sostenibilidad

Actualmente, Ana Olmos S.L. está trabajando para sustituir las bandejas de plástico reciclado en las que envasa su borraja por otras de celulosa, en un claro guiño a favor de la sostenibilidad.

“¿Nuestras metas? Que nuestra huella en el planeta sea la menor posible, y el consumidor descubra poco a poco las ventajas de comprar verdura fresca, proveniente de nuestras tierras y en el caso de las acelgas, los pepinos y las borrajas buenas y sanas”, sostiene.

“La borraja es todavía una desconocida en muchos hogares y tenemos que seguir trabajando para que la gente la conozca. Sus propiedades son múltiples y se cocina tan fácil como una acelga. Basta con cocerla diez minutitos sola o quince minutos con patatas para comer fácil y rico”, atesora.

Por qué elegir borraja

Enamorada hasta la médula de su producto estrella, Ana Olmos asegura que no se cansa de decir que la borraja “es una buena aliada para mantener a raya el sobrepeso por su bajo aporte calórico; es una buena compañera para combatir el estreñimiento por la cantidad de fibra que contiene; es un alimento rico en hierro y por tanto bueno para evitar la anemia, y también en potasio siendo por tanto apto para favorecer al sistema nervioso. ¿Qué más se le puede pedir?”, añade. “¿Qué esté cultivada con cariño? Pues de eso… de eso que nadie tengo la más mínima duda”, concluye.

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