Mas de Roc, donde la calidad y el sabor se dan la mano

por Alcampo | Jun 15, 2021 | Comercio ResponsableLo bueno, lo sano y lo local

A 30 kilómetros del Mediterráneo, en la frontera con el Parque Natural de la Font Roja y en el meollo de las altas montañas alicantinas se erige la Masía Mas de Roc, un edificio histórico y con mucha historia que ha sido y es testigo de cómo en las más de cien hectáreas que lo rodean se cosechan y miman las cerezas que llevan su mismo nombre para desde allí viajar a toda España y media Europa. Cerezas que en un 50% de su producción son ecológicas y crecen en unas fincas donde la palabra que prima es la sostenibilidad y la filosofía que impera es “dejar a nuestros hijos un mundo mejor”. Así es como trabaja Aleixandre Beltrá y la empresa que dirige junto a su familia. Una compañía que atesora tres generaciones en las que ha regido siempre una misma máxima: un absoluto compromiso con la calidad y el sabor. Así marcan la diferencia.

Una diferencia que empezó a fraguarse en 1966 cuando el abuelo de los actuales dueños de Mas de Roc, Alejandro Beltrá Sanchis, compró la masía desde la que ahora operan. En aquellos tiempos, los terrenos que rodeaban aquella propiedad que anteriormente había estado en manos de unos médicos de Alcoy, contaban con cultivos tradicionales como el cereal, los olivos o las viñas. Sin embargo, aquel pionero de gran espíritu emprendedor decidió cambiar el destino de aquel lugar y apostar por cultivar frutas de hueso y pepita. Sabía lo que hacía.

Mecánico, juguetero, agricultor, visionario…

“Mi abuelo era mecánico, trabajaba en una de las fábricas de juguetes que por entonces había en Ibi y por la tarde, cuando terminaba su jornada, iba a la escuela para aprender lo que de pequeño no pudo. Fue un hombre que siempre estuvo apasionado por la agricultura y las abejas y cuando compró la masía acertó cambiando radicalmente lo que se cultivaba en estas tierras”, explica su nieto Aleixandre Beltrá a Huella.

Tras apostar por las frutas de hueso y pepita y por una modernización de las instalaciones de aquella masía y terrenos, el abuelo Beltrá creó Mas de Roc a mediados de los años 80 y pudo ver cómo en poco tiempo, a principios de la década siguiente, sus tierras supieron agradecer con excelentes cosechas de manzanas y cerezas el cariño con el que las había tratado.

Una localización perfecta

“Mi abuelo sabía lo que se hacía cuando apostó por las frutas de hueso, porque el clima del lugar en el que estamos es simplemente perfecto para su cultivo, muy especialmente para las cerezas”, sostiene Beltrá, quien desde hace cinco años está al frente de la compañía junto a sus hermanas y cuñados.

“El lugar en el que estamos sorprende porque la gente cuando piensa en Alicante piensa en playa y calor. Sin embargo, nuestras fincas -de entre 750 y 900 metros cuadrados- están en una zona de alta montaña y a unos 35 kilómetros del mar. De ahí que tengamos una temperatura fría en invierno y suave en verano, cuya combinación es buenísima para el cultivo de frutales”, apostilla.

Compromiso con la calidad y el sabor

Según explica este Ingeniero Agrónomo de 38 años, alicantino de pura cepa y padre de dos niños de 3 y 6 añitos, el frío del invierno ayuda a la calidad de la cosecha y las temperaturas suaves del verano a que las frutas maduren poco a poco, “y no de golpe como ocurre en otras zonas de España”. Y eso, apunta, “se nota mucho en el sabor”.

No sólo eso. El dulzor de las cerezas de Mas de Roc también se debe a la forma en la que los Beltrá siempre han plantado sus cerezos, “más espaciados unos de otros para que todos los árboles aprovechen mejor el agua y los nutrientes que nos regala la tierra”, sostiene.

“Siempre hemos preferido menos kilos y más sabor porque nuestro compromiso, tanto el mío y de mis hermanas como el de mis padres y abuelos, siempre ha estado con la calidad y el sabor de nuestros frutales”, matiza.

50% de producción ecológica

Un compromiso que ha ido in crescendo a medida que los Beltrá han ido reforzando su apuesta por la sostenibilidad en sus tierras y por incluir cada vez más hectáreas para la producción ecológica de cerezas. Si hace unos años apenas tenían 15 hectáreas ecológicas, ahora el 50% de su producción (en torno a los 750.000 kilos anuales) ya lo es. Y el plan es que ese porcentaje vaya a más. De hecho, su reto es que toda su superficie agrícola sea ecológica en pocos años. 

“Que más de la mitad de nuestra producción de cerezas sea ecológica es sin duda toda una declaración de nuestra férrea intención de dejar a nuestros hijos un mundo mejor. Ese porcentaje de cultivo ecológico para la cereza supone además más del 30% de todo el que hay en la Comunidad Valenciana, y nuestra idea es ir a más”, asegura Beltrá.

Sí hay otra forma de hacer las cosas

“Sabemos que la agricultura ecológica es el futuro y vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para tener cada vez más producción de ese tipo. Sabemos que en lugar de usar otros componentes podemos abonar las tierras con compost orgánicos, y usar derivados minerales como el azufre en lugar de productos químicos para defendernos de posibles plagas”, matiza nuestro protagonista, también Doctorado en Control de Plagas y con años de experiencia en el área de Investigación en la Universidad Politécnica de Valencia.

Esta forma de trabajar, de mimar la tierra de sus ancestros y de apostar por el sabor y la calidad es lo que ha llevado a Mas de Roc a conquistar los paladares de toda España y media Europa. Si fuera de nuestras fronteras, las cerezas de la compañía ya se venden en Francia, Reino Unido, Alemania y Suiza, entre otros mercados (exporta un 40% de lo que produce), en España su principal cliente es la distribución y muy especialmente Alcampo.

Alcampo: aliado y compañero de viaje

“Alcampo no es sólo nuestro principal cliente, sino un gran aliado con el que nos sentimos acompañados para lograr que nuestra producción sea sostenible y nuestros cultivos ecológicos al 100%. Compartimos el gusto por el trabajo bien hecho, por los sabores que conforman la identidad de quienes somos, por la calidad, por la sostenibilidad y por el respeto a la tierra y a quienes la trabajan”, sostiene Beltrá.

Ese respeto es el que también destaca Blas Antonio Orgaz Rodríguez, Comprador de Frutas y Verduras de Alcampo, al analizar el trato agronómico que en Mas de Roc se da a sus cerezos. “Cuantos menos frutos tengan los árboles, más recursos podrán dedicarles y más grandes y ricos resultarán”, explica. Y eso, matiza, “permite una diferenciación con otras zonas productoras que masifican más kilos y priorizan el cultivo de variedades más productivas en detrimento de su sabor”, matiza.

“La forma de cultivar de Mas de Roc, primando la calidad frente a la cantidad, con un trabajo artesanal y especializado va en la línea de lo que en Alcampo defendemos para proteger nuestro entorno y ofrecer a los consumidores productos sanos, sostenibles y ricos”, concluye el experto consultado.

Presentes en toda España

Actualmente, las cerezas de Mas de Roc se encuentran en toda la red de Alcampo a nivel nacional en barquetas de cartón de medio kilo, bajo la etiqueta Alcampo Producción Controlada, y en cajitas de madera de dos kilos con el distintivo IGP Cerezas de la Montaña de Alicante.

Además de sus cerezas, Mas de Roc ha empezado este año a vender a Alcampo una parte de su producción de melocotones, manzanas y ciruelas.

Mimo por la tierra y por sus trabajadores

Inmerso en la cosecha de sus cerezas -la campaña de recolección va de mayo a julio- Aleixandre Beltrá destaca también el trato que la compañía da a sus empleados. “El compromiso con la calidad que tenemos con nuestros productos también lo tenemos con el trato que ofrecemos a nuestros equipos de trabajo”.

Según sus cifras, Mas de Roc cuenta con una plantilla de 50 personas todo el año que asciende hasta las 200 en temporada de recolección.

“La cereza es un cultivo que requiere de mucha mano de obra, y no es casualidad que mucha de la gente que viene a trabajar con nosotros este año ya haya venido años anteriores. Para nosotros es un motivo de orgullo que en nuestra empresa no haya rotación entre el personal fijo y que los temporeros vengan una y otra vez, porque eso no es casualidad”, concluye.

Una conclusión con la que también anima a quienes lo deseen a visitar sus instalaciones y ver en primera persona cómo en Mas de Roc no hay trampa ni cartón, porque -asegura- lo que se ve es lo que hay.EmailLinkedInWhatsAppFacebook

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