Lence, cruce de caminos para el desarrollo rural gallego, la innovación y la cultura láctea

De carácter familiar y dirigida ahora por su segunda generación, Lence lleva casi medio siglo siendo un referente para la industria láctea, y un absoluto bastión para la defensa de la dinamización del entorno y el empleo rural en su Galicia natal, el empoderamiento de la mujer en la ganadería y la innovación en su sector. Sin descuidar la calidad de sus productos y servicios, y con un espíritu de superación que la caracteriza desde sus orígenes, esta compañía es también ejemplo de bienestar animal, sostenibilidad, perseverancia y excelencia. Valores que le han valido el aplauso de los consumidores y de quienes como Alcampo han confiado en su saber hacer y en el mimo que pone a lo que hace para que la leche de esta empresa y de los más de 400 ganaderos con los que trabaja esté en sus lineales ‘cultivando lo bueno’.

Corría el año 1975 en España cuando Jesús Lence tuvo la oportunidad de dar la vuelta a una situación que parecía abocarle a la quiebra. Lo hizo aceptando de un cliente como forma de pago tres camiones cisterna para transportar leche. Un gesto con el que se inició en el sector lácteo y con el que logró que el tan temible e inminente fin a su carrera como emprendedor se convirtiera en el principio de su mayor triunfo empresarial.

Hoy, casi cincuenta años después de aquello, todo el mundo en Lence, la compañía que este hombre levantó de la nada y que ahora dirige su hija Carmen Lence, tiene presente lo que él decía de sí mismo, que lo suyo había sido ‘una casualidad de la leche’.

Desde luego el destino quiso que esta casualidad se cruzara en su camino y él no la dejó escapar. “Lence empezó siendo un centro de recogida de leche fresca en un pueblo de Lugo. Sin embargo, la inquietud de su fundador de procesar esa leche 100% gallega y llevarla al resto de España para acercarse a sus consumidores le hizo crecer al tiempo que hacía crecer la economía de la región”, explica a Huella Jesús García, director de Operaciones de Lence.

Contratos estables desde el inicio

Ese crecimiento fue posible a las relaciones estables por las que Jesús Lence apostó a la hora de tratar con los ganaderos que le proporcionaban leche. Tanto es así que hoy muchos de los casi 400 ganaderos con los que la firma trabaja empezaron a hacerlo hace décadas.

Algo que ha estabilizado el empleo y fomentado el desarrollo de la población rural en Galicia, permitiendo además que las mujeres ganaderas también tengan presente y futuro en la zona. “Sin ellas no hay niños, y sin niños no hay futuro”, aseguran desde la firma.

Sus cifras sitúan en más de 330 los empleos directos en sus filas y en más de 1.000 los indirectos que aglutina, entre los que se incluyen esos ganaderos de los que consigue la leche que luego procesa y comercializa (UHT y fresca).

Lence tiene como filosofía cuidar el producto, el entorno rural y el bienestar de los animales.

Calidad y trazabilidad

Una leche que proviene siempre de Galicia, la región en la que se produce el 40% del total de la leche en nuestro país, y que en sus tres instalaciones (dos en Lugo y una en Arteixo -A Coruña-), con 90.000 metros cuadrados en su conjunto, el personal de Lence analiza para garantizar sus estándares de calidad y controlar la trazabilidad de cada litro.

“El control de la calidad de la leche que recogemos es algo absolutamente innegociable, como lo es el poder garantizar su trazabilidad”, sostiene García.

Actualmente, la cantidad de litros que Lence recoge diariamente asciende a los 950.000. Una cifra que el director de Operaciones de la compañía asegura puede aumentar por el potencial de la firma de seguir creciendo, y por su firme apuesta por la innovación que le permita lanzar nuevos productos y mejorar allí donde haya margen de mejora.

“Lence empezó siendo un centro de recogida de leche fresca en un pueblo de Lugo. Sin embargo, la inquietud de su fundador de procesar esa leche 100% gallega y llevarla al resto de España hizo crecer la economía de la región"

Con el proyecto Cultivamos lo Bueno

Esa filosofía por cuidar el producto, el entorno rural, el bienestar de los animales, la proximidad en sus procesos productivos sin fallar en la calidad, y sin descuidar la sostenibilidad es la que ha llevado a Lence a trabajar codo con codo con Alcampo para llevar a las tiendas se la segunda la leche de la primera bajo el sello Cultivamos Lo Bueno.

“Llevamos más de 20 años trabajando con Alcampo, con nuestras marcas Río y Leyma, y con la marca propia de Alcampo, vendiendo leche entera, desnatada y semidesnatada UHT y leche fresca. Ahora, con el proyecto de Cultivamos Lo Bueno, damos un paso más para estrechar nuestras ya de por sí buenas relaciones”, explica García.

Vacas de Lence 1
La cantidad de litros que Lence recoge diariamente asciende a los 950.000.
Sus tres instalaciones (dos en Lugo y una en Arteixo -A Coruña-) suman 90.000 metros cuadrados.

Perseverar en la excelencia

Según Sergio Román, responsable del proyecto Cultivamos Lo Bueno de Alcampo, “el espíritu de superación con el que Jesús Lence fundó la compañía hace casi 50 años sigue intacto, y gracias a él esta empresa de carácter familiar puede presumir de perseverar en su excelencia, afinada con un estricto control respetando todos los eslabones de la cadena, empezando por los ganaderos (todos ellos certificados con el sello de bienestar animal) con los que trabaja. En Alcampo trabajamos por cultivar lo bueno, y sabemos que en Lence también. Esa pasión nos une y nos hace ir a más”, apunta.

La leche Cultivamos Lo Bueno de Alcampo será en breve una realidad en todos los centros que la distribuidora tiene en España tanto en la gama fresca como en UHT, y contará con unos controles de calidad exhaustivos gracias al férreo control veterinario de esos animales por el que ambas partes apuestan.

"Llevamos más de 20 años trabajando con Alcampo y ahora, con el proyecto Cultivamos Lo Bueno, damos un paso más para estrechar nuestras ya de por sí buenas relaciones”.

Sus cifras sitúan en más de 330 los empleos directos y en más de 1.000 los indirectos.

Cuidado y respeto por el entorno

Una apuesta que también tiene mucho que ver con la sostenibilidad. De ahí que la gama de la leche Cultivamos Lo Bueno UHT esté envasada con cartones de bosques con certificación FSC y con el sello Carbón Neutral, y la de la leche fresca, en envases PET 100% reciclados y reciclables.

Claros guiños al cuidado del medioambiente en el que Lence sigue trabajando, al apostar por las energías renovables para sus instalaciones como la implantación de paneles solares en sus tres plantas.

Todos los ganaderos con los que colabora están certificados con el sello de bienestar animal.

"Los ganaderos con los que trabaja Lence están todos certificados con el sello de bienestar animal. En Alcampo trabajamos por cultivar lo bueno, y esa pasión nos une y nos hace ir a más”.

Ventas fuera de España

Con una facturación cifrada en 260 millones de euros en 2023, el doble que hace sólo cinco años, Lence vende en España en los canales de la alimentación y el food service la casi totalidad de la leche que procesa y envasa, aunque ya sabe lo que es cosechar éxitos más allá de las fronteras nacionales.

Sus exportaciones, con un peso del 5% en sus ventas totales, han conseguido que su leche ya pueda ser degustada por consumidores de algunos mercados asiáticos, africanos y latinoamericanos.

Apuestan por las energías renovables para sus instalaciones, como la implantación de paneles solares en sus tres plantas.

Innovación, palanca de valor añadido

Consumidores, a los de dentro y a los de fuera de España, a los que Lence quiere seguir ofreciendo innovación traducida en productos nuevos (ya disponen de leches con calcio, sin lactosa, batidos clásicos y proteícos, mantequillas, natas y algunos quesos) y en una mejora de sus procesos productivos.

La innovación es nuestra palanca para ofrecer valor añadido a la sociedad y al sector industrial gallego. Estamos comprometidos con ella y con la sostenibilidad y así vamos a seguir”, explica García.

Nuestro plan es la continuidad mediante el relevo generacional para seguir defendiendo el desarrollo de nuestra tierra.

Continuidad 50 años después

Cuando en 1975 Jesús Lence se atrevió a desafiar lo que se presentaba como una aparente bancarrota personal y profesional no podía imaginar que casi 50 años después su hija Carmen Lence seguiría construyendo el futuro de la compañía, respetando los valores con los que en el pasado se construyó su presente: coraje, perseverancia, iniciativa, colaboración y excelencia.

“Nuestro plan es la continuidad. En nuestra industria tenemos el desafío del relevo generacional, que no siempre está garantizado, pero sabemos que estando como estamos rodeados de multinacionales, necesitamos crecer con una mejora continua en nuestras instalaciones para ser más competitivos a la hora de fabricar, y no bajando los márgenes a los ganaderos”, explica Carmen Lence.

“Tenemos que seguir dando lo mejor de nosotros mismos y saber leer las oportunidades que el mercado nos presenta para seguir defendiendo el desarrollo de nuestra tierra y la población rural, cuya existencia depende del presente y el futuro que les sigamos ofreciendo. Nosotros vamos a hacer lo posible para no fallarles nunca”, concluye.

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