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José Garrigós, donde la tradición turronera se convierte en arte

Nació en Jijona en 1890 de la mano de un labrador alicantino que apostó por hacer del turrón su modo de vida. Hoy, 132 años después de aquella hazaña, Turrones José Garrigós es una empresa familiar referente a nivel nacional e internacional en la elaboración de este dulce que es arte y parte de la industria alimentaria española. Fiel a sus sabores tradicionales, la compañía ha sabido combinar la elaboración de sus turrones de siempre con los que ahora pide el mercado, como veganos y biológicos, para con su pasado y su presente seguir sumando años a su éxito y avanzar a paso firme hacia su futuro. 

 

Carlos, Jacinto e Ignacio López Mira en la sección de su fábrica donde elaboran Turrón de Jijona.

Un futuro que seguramente el fundador de Turrones José Garrigós -que puso su propio nombre a su empresa- no imaginó ni de lejos cuando a finales del siglo XIX decidió elaborar una pasta a base de almendra y miel alicantina. Los documentos de la compañía sitúan en el 12 de mayo de 1890 la fecha en la que a este labrador con alma emprendedora se le otorgó la licencia para fabricar turrones, dulces y caramelos. Un proyecto que arrancó de cero en el número 25 de la Avenida José Antonio de Jijona (Alicante).

 

 

 

Los inicios y los primeros turrones

Soportales de la Plaza Mayor de Madrid a principios del siglo XX, donde el fundador de la firma acudía en sus inicios para vender sus primeros turrones.

“José Garrigós apenas contaba con maquinaria para mezclar la miel y la almendra con la que obtenía un turrón pastoso con muy poca durabilidad en el tiempo. Sin embargo, su voluntad le ayudó a sacar adelante aquellos primeros turrones que él mismo vendía en los soportales de la Plaza Mayor de Madrid. Los hacía en Jijona, los llevaba a la capital, los vendía y volvía a su tierra para combinar su actividad de turronero con la de labriego para ganarse la vida todo el año”.

Así lo explica a Huella Ignacio López-Mira, propietario de la compañía junto a sus hermanos Jacinto y Carlos (director financiero y director de compras, respectivamente) y Turrones Coloma S.A.

 

 

Tradición familiar

La compañía fabrica 2.400.000 kilos de turrón anualmente en sus instalaciones de Jijona, en Alicante.

Todos ellos han hecho posible que lo que José Garrigós creó hace más de 130 años no desapareciera. Los tres hermanos, hijos de turroneros, (su padre creó en 1963 López, Ramos y Cortes, CB, más tarde El Castillo de Jijona S.A. en el accionariado de José Garrigós desde 1991) han “mamado desde niños lo que significa la tradición del turrón”.

“Mi familia siempre ha estado ligada al turrón. Recuerdo que de niños mis hermanos y yo salíamos del colegio, íbamos a la fábrica donde trabajaban mis padres, y allí merendábamos, estudiábamos, hacíamos nuestros deberes, jugábamos y aprendíamos desde abajo cómo se elaboraba el turrón, ¡cuando su envasado aún se hacía a mano! Tengo 55 años y cuando echo la vista atrás me doy cuenta de que llevo toda la vida vinculado al turrón, y así quiero seguir”, sostiene nuestro entrevistado.

 

 

La palanca de la exportación

Imagen de una laminadora de barras de Turrón de Alicante en la fábrica de Turrones José Garrigós.

Al frente de la dirección comercial de la firma, Ignacio López-Mira nos explica que Turrones José Garrigós (especializado en la elaboración del turrón tradicional de Jijona, Alicante, yema, coco, fruta, nata-nueces, blando, duro y la torta imperial) está presente en toda España y en más de 25 países fuera de nuestras fronteras, siendo Francia, en la Unión Europea, y Estados Unidos en el continente americano sus principales importadores.

Con una producción de 2,4 millones de kilos de turrón anuales -equivalentes a una facturación de 14 millones de euros- la empresa vende fuera de España un 25% del total. El resto se queda en nuestro territorio, gracias al apoyo que de sus productos hacen compañías como Alcampo donde, según matiza nuestro hombre, “el crecimiento ha sido exponencial”.

 

 

El respaldo de Alcampo

“Nuestra relación con Alcampo empezó en 2014, con unas referencias muy básicas, y desde entonces no ha hecho más que crecer. Para nosotros es un cliente muy importante y de mucho peso”, matiza López-Mira.

La inmensa mayoría de los ingredientes que la compañía usa para la elaboración de sus turrones procede de la Comunidad Valenciana.

Magdalena Katarzyna, responsable de Producto Dulce de Alcampo, sostiene, por su parte, que “Turrones José Garrigós defiende el producto y el empleo de su región al apostar por ingredientes de la tierra alicantina, como la almendra y la miel, y por ofrecer a su equipo puestos de trabajo estables que dinamizan la economía de la zona al tiempo que respaldan el tradicional oficio del turronero”.

Actualmente Turrones José Garrigós -donde trabajan 75 personas todo el año y hasta 110 en los meses más fuertes de la campaña del turrón (de junio a principios de diciembre)- vende un total de 17 referencias de tres líneas de producto en Alcampo, bajo las marcas Auchan Collection y Auchan.

Esas tres líneas son las que corresponden a los turrones tradicionales (blando, duro, guirlache, yema tostada, nata-nueces, torta y cacahuete); a los turrones sin azúcares (blando, duro, yema tostada, nata-nueces, torta y chocolate crujiente); y a los turrones Premium Gourmet Auchan Collection (Jijona, Alicante y torta).

Todos esos turrones salen ya envasados -en formatos de 200 y 250 gramos- de las dos naves que la compañía tiene en sus 7.500 metros cuadrados de instalaciones en Jijona, donde cuenta entre otras máquinas con un potente tostador de almendra y un cocedor para el azúcar, la miel y la clara de huevo, los otros tres ingredientes básicos del turrón.

 

Proyecto a favor de la sostenibilidad

Esas instalaciones, ubicadas en una parcela de 50.000 metros cuadrados (útiles), permitirían a la compañía poder seguir creciendo si la demanda de sus turrones siguiera al alza, además de instalar una planta solar fotovoltaica de 500 kilovatios de potencia.

“Si la Comunidad Valenciana da luz verde a nuestro proyecto, Turrones José Garrigós contará con una planta solar fotovoltaica con la que podremos alcanzar un ahorro energético de hasta el 49% anual. De ser así, estaríamos haciendo un nuevo guiño a la sostenibilidad y cumpliendo con nuestro objetivo de ser una empresa responsable con nuestro entorno”, dice López-Mira.

 

Apoyo a proveedores locales

Un compromiso que la compañía también lleva a cabo al abastecerse de productores de la Comunidad Valenciana para la elaboración de sus productos. “La inmensa mayoría de los ingredientes que necesitamos para la elaboración de nuestros turrones proceden de la Comunidad Valenciana, como la miel, la almendra o la calabaza que usamos para fabricar nuestro turrón de fruta”, sostiene.

De ahí que Turrones José Garrigós pueda presumir de tener una “relación muy cercana con agricultores y apicultores de la zona, contribuyendo de esta forma a su economía y al mantenimiento y creación de empleo”.

 

En busca de nuevos adeptos

Esa apuesta por la sostenibilidad coincide con la que la compañía también hace por la innovación, con el doble objetivo de actualizar su porfolio para ir en línea con las nuevas tendencias del mercado, y captar nuevos adeptos a sus productos entre la población más joven.

“Sabemos que el consumidor pide turrones nuevos y diferentes, y atendiendo a esas peticiones ya hemos sacado seis referencias de productos veganos, como el turrón imperial de almendra, el de café o el de chocolate, entre otros, y una línea nueva de cremas de untables (pasta de almendra con seis sabores) que de momento sólo vendemos a nivel internacional”, cuenta.

“El sector turronero tiene ante sí desafíos, por supuesto, pero también tiene oportunidades, y en nosotros está el querer y saber aprovecharlas. Los turrones veganos, los ecológicos y las exportaciones están en esa lista de oportunidades”, matiza López-Mira.

 

En línea con las nuevas tendencias

Oportunidades que a veces también suponen un reto para la empresa y para todo el sector. Uno de ellos pasa por asegurar precisamente el relevo generacional de los consumidores de turrón, para que la gente joven se interese por este producto. “Tenemos que adaptar los turrones a los nuevos gustos y a nuevas presentaciones que conquisten a esos consumidores a los que queremos llegar”, continúa.

Para ello, los hermanos López-Mira cuentan también con la certeza de que su negocio podría tener continuidad gracias a sus hijos que, en la fase actual de terminar sus estudios, pronto podrían representar -según nuestro entrevistado- “la nueva generación al frente de esta empresa centenaria”.

 

 

 

 

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