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Can Company, refugio del cerdo negro mallorquín

Can Company, refugio del cerdo negro mallorquín

Nació hace más de 50 años en la isla de Mallorca y sus orígenes se los debe a un conjunto de maestros y amantes del campo que decidieron hacer de la tierra su oficio y un proyecto de vida. Un proyecto familiar que ha ido heredándose de padres a hijos, creciendo, diversificándose y convirtiéndose en un auténtico refugio para el cerdo negro mallorquín (porc negre), una raza autóctona y hasta hace poco en riesgo de extinción. La historia de Can Company es la historia de una ilusión y de un buen hacer logrado y mimado por sus distintas generaciones.

 

De generación en generación

Generaciones que deben su presente a aquellos antepasados suyos que a mitad del siglo pasado decidieron echar horas, pasión, voluntad y empeño en cultivar el corazón del suelo mallorquín. Unas tierras en las que empezaron sembrando cereales y legumbres que, con mucho esfuerzo, sudor y a puerta fría vendían casa por casa y pueblo por pueblo en la entonces menos transitada y turística Mallorca, según explica a Huella Javier Irazusta, gerente de Can Company.

Gracias a la buena marcha de aquellos primeros años, aquellos primeros agricultores unieron su destino al de una familia más juntando así sus explotaciones de Sant Joan y María de la Salut. Era el primer gran hito de una empresa que desde entonces ha cultivado muchos más.

Uno de ellos data de 1996 cuando la compañía dio un nuevo salto cuantitativo y cualitativo y comenzó a gestionar la fábrica de harinas de María de la Salut. Desde entonces, la firma ha sabido incorporar a su portfolio la producción de piensos y productos derivados de cereales.

 

Salvadores de una raza autóctona

Unos cereales que han seguido estando en el epicentro de su estrategia, aunque con el nuevo milenio su relevancia en la compañía ha sido compartida con la rama ganadera de la misma. Y es que con la llegada del año 2000 y “la profunda crisis de los precios en el cereal que en aquel momento se vivió”, recuerda Irazusta, Can Company decidió apostar por una nueva vía que hoy le diferencia y le honra: la cría del cerdo negro mallorquín.

Una raza que es autóctona de las Islas Baleares y que se caracteriza por tener una carne más oscura que la del cerdo blanco tradicional, por sus “mamelles” que cuelgan del cuello y actúan como regulador de la temperatura del animal, y por sus orejas largas que van hacia el hocico tapándoles los ojos para protegerlos del sol.

El cuidado de esta raza Can Company lo hace bajo el paraguas de su sociedad Illa Verda, actualmente la mayor productora de razas autóctonas de cerdo negro de las Islas Baleares. Incluida en la Associació de Ramaders de Porc Negre Mallorquí, Illa Verda gestiona dos explotaciones de cerdo negro mallorquín: Tagamanent y Es Bosch Vell.

 

Crianza en libertad

La finca de Tagamanent, destinada a la cría de cerdo negro, cuenta con un total de 300 cerdas negras. En esta finca se producen todos los nacimientos y es en ella donde los animales permanecen hasta que son destetados y destinados al engorde o a su venta en los diferentes restaurantes de cocina de alta calidad de las Baleares y la Península.

La finca Es Bosch Vell está destinada, por su parte, al engorde de cerdo negro mallorquín, con un sistema productivo que, según Irazusta, descansa sobre tres pilares básicos: la raza (cerdo negro mallorquín), el manejo (animales en libertad) y la alimentación (a base de cereales de producción propia). “Los cerdos de Can Company viven en plena libertad, y pasean y duermen cuando y cuanto quieren”, dice nuestro hombre.

 

Alimentación exclusiva

Actualmente, la explotación consta de 1.200 cerdos negros que comen los productos del campo según la estación, complementados con las harinas elaboradas a partir de los cereales y leguminosas producidos en las fincas de Can Company.

Cereales y leguminosas de Agronatura, la firma especializada en la producción y transformación de cereales con una capacidad de gestión de 12.000 toneladas de cereal cada año, propiedad de Can Company.

El sistema de engorde que hace del cerdo negro mallorquín nuestra empresa protagonista convierte a este producto en algo único y exclusivo de Mallorca otorgándole “altos niveles de calidad”.

“En Can Company tratamos de ofrecer productos alimentarios elaborados de manera tradicional tal y como lo hacían nuestros antepasados, con unas materias primas producidas en nuestras explotaciones agrícolas y ganaderas”, matiza su gerente.

 

 

El respaldo de Alcampo

Un arte y un saber hacer que ha sabido reconocer no sólo la hostelería de la isla y de la Península, sino también una de las grandes firmas de la distribución alimentaria en todo el mundo como es Alcampo, que ha apostado por sus productos para el deleite de sus consumidores.

“Alcampo ha confiado mucho en nuestro proyecto, en nuestra forma de criar a los animales, en nuestra manera de defender su raza autóctona, de protegerlos de su extinción y de hacer con ellos un producto de calidad donde se mezcla la tradición y la innovación”, sostiene Irazusta.

“El bienestar animal, el respeto que ofrecen al cerdo negro en todo su ciclo vital, la defensa de la tierra mallorquina y de sus propias materias primas, poniendo en valor su tradición y economía local son factores que van en la línea de lo que en Alcampo defendemos cuando decimos que buscamos y queremos lo bueno, lo sano, lo local”, afirma por su parte Juan Carlos Feliu Salom, responsable de Mercado de Alcampo Mallorca.

 

Xesc Reina, maestro charcutero

Y para lograr esa triple ecuación y no dejar al lado la innovación, Can Company se hizo en 2015 con una fábrica de embutidos para recuperar en ella productos tradicionales de Mallorca y dar salida a otros mucho más rompedores e innovadores para el paladar.

Una apuesta para la que han contado y cuentan con la maestría de Xesc Reina, charcutero artesano de reconocido prestigio en la preparación de sobrasada y otros derivados cárnicos.

“Con la asociación de Can Company y Xesc Reina hemos conseguido producir los mejores productos cárnicos que se pueden obtener del cerdo negro mallorquín, recuperando productos antiguos que ya existían en Mallorca y lanzando otros que no estaban presentes en el mercado como la sobrasada con queso azul, con curry, con queso Mahón o con chocolate”, explica Irazusta.

Innovaciones a las que se une un fuet, una butifarra cocida con frutos secos (que recibe el nombre de Nora) y un antiguo paté que se hacía en Mallorca para aprovechar el hígado del cerdo, conocido como Figatella. “Todos estos son productos recuperados de manuscritos facilitados por historiadores locales”, asevera nuestro entrevistado.

 

Revalorizar la tradición

Productos que en algunos casos también cuentan con el pimentón tap de cortí, sembrado por Can Company en sus tierras y controlando así todos sus procesos de producción.

“Siempre nos hemos distinguido por hacer las cosas diferentes, sin renunciar a nuestros orígenes. Por eso, para la gestión de todos nuestros procesos productivos nos hemos dotado de la última tecnología en maquinaria. No sólo eso. Nuestras labores en campo las llevamos a cabo apoyándonos en tractores equipados con GPS, y la gestión de nuestras explotaciones hortícolas incluyen sistemas de riego automatizados y controlados a través de internet”, sostiene.

 

Empleo local, dinamizador económico

Todo un trabajo con el que Can Company da empleo a 50 personas con un escasísimo nivel de rotación. “Podemos estar muy orgullosos de apostar por el empleo local y otorgar una estabilidad a nuestros trabajadores. Tenemos una plantilla que es desde hace unos 20 años más o menos la misma. Quienes vienen a trabajar con nosotros se quedan, y eso dice mucho de quienes somos y de cómo hacemos las cosas”, concluye.

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