Creada en 1986 por tres apasionados de las hierbas aromáticas, de las especias, de la producción ecológica y del respeto por el entorno natural, Herbes del Molí es hoy, 37 años más tarde, todo un referente en la elaboración de infusiones y especias 100% bio dentro y fuera de España. Con 65 personas integradas en sus filas, incluidas las hijas de sus fundadores que aseguran la segunda generación para la firma, la compañía controla todo el proceso productivo de sus más de 1.000 referencias. Ubicada en Benimarfull (Alicante) y rodeada de tres parques naturales, Herbes del Molí es una férrea defensora de la sostenibilidad y de la innovación en sus instalaciones, en sus campos de cultivo y en aquéllos de otros agricultores con los que trabaja ejerciendo de absoluto dinamizador para el campo español en el segmento bio.
Un campo que hace casi cuatro décadas, cuando Herbes del Molí comenzó su andadura, apenas conocía lo que era la producción ecológica de hierbas aromáticas y de plantas botánicas para la producción de infusiones y especias.
“Cuando Ismael Corberá, Boel Scott y José Rodie fundaron la compañía en 1986, el cultivo ecológico en España no lo buscaba ni hacía casi nadie. De hecho, en sus primeros años la compañía pudo funcionar gracias a las exportaciones. La situación ahora es muy diferente y, aunque vendemos fuera, la mayor parte de nuestra producción se queda en España. Somos un buen ejemplo de haber sido profetas en nuestra tierra”, explica a Huella Alberto García, director de Herbes del Molí.

Una ubicación privilegiada
Situada en Benimarfull, en la provincia de Alicante, Herbes del Molí puede presumir de estar anclada en un paraje natural donde hierbas y plantas botánicas crecen a placer gracias a la altitud del terreno, al agua que por él discurre y al clima mediterráneo que lo abraza.
“Estamos rodeados de tres parques naturales, de la Sierra de Mariola, del parque Fuente Roja y de la Sierra de Aitana, donde la contaminación es una palabra que no tiene cabida y donde las condiciones climatológicas, con inviernos secos y veranos cálidos, son óptimas para el desarrollo y reproducción de diferentes tipos de hierbas y plantas”, matiza García.

Producción de principio a fin
Con 65 personas integradas en su equipo de forma permanente, Herbes del Molí se encarga de todo el proceso productivo de sus infusiones y especias.
Un proceso que abarca desde la siembra, la plantación y la recolección de sus hierbas y plantas en las tierras propias que tiene en Alicante, hasta el secado, cribado, calibrado y envasado que lleva a cabo de sus propias hierbas y plantas, así como de las que compra a otros agricultores en España y de las que importa de otras latitudes, en las instalaciones de 7500 metros cuadrados en las que opera desde 2006.

De un molino harinero a los 7.500 m2 actuales
“En 2006 inauguramos las plantas de producción y envasado en las que trabajamos desde entonces. Ismael, Boel y José iniciaron la andadura de Herbes del Molí en un antiguo molino harinero en Alcocer de Planes (también en Alicante), que reconstruyeron y adaptaron para empezar a operar. De ahí el nombre de la firma”, explica.
La buena acogida de sus productos primero fuera de España y luego dentro hizo que sus dueños tuvieran que buscar más espacio e instalaciones más modernas y efectivas, “capaces de dar respuesta a la demanda de producto ecológico que en los últimos años y afortunadamente en España no ha dejado de crecer”, sostiene García.

Las joyas de la corona
Entre las referencias que la compañía trae fuera de España se encuentra el té, la pimienta y la canela que importa especialmente a países del sudeste asiático, y el boldo que compra a Chile. Ahora bien, la inmensa mayoría de las infusiones y especias que produce y vende cuenta con origen español.
“¿Las joyas de nuestra corona? ¡Tenemos muchas por suerte, pero entre ellas destacan la manzanilla, la menta, la hierbabuena, el orégano, el perejil, el pimentón y todas aquellas infusiones funcionales que extraemos de la mezcla de distintos ingredientes hechos en nuestro departamento de nuevos productos!”, asegura el director general de la firma.

Defensores de la innovación
Un departamento que, según matiza Pablo Jordá, director comercial de Herbes del Molí desde 2019, cuenta con una pata de calidad, con otra productiva y con una más comercial.
“La innovación forma parte de nuestra firma, cada año lanzamos entre cuatro y cinco novedades, nos gusta experimentar para sorprender al consumidor y dar respuesta a los aires de cambio que suelen soplar en el mercado”, matiza.
Según sus datos, en los últimos meses Herbes del Molí ha lanzado varios productos que han sido todo un éxito, como el Christmas Tea con 13 ingredientes; el Capricho Italiano, hecho a partir de la mezcla de varias especias; o una infusión de chocolate sin grasa de cacao. “Ya estamos pensando en cositas para innovar esta primavera”, sostiene.

Un paso por delante
Una innovación que la compañía defiende tanto en sus productos como en los formatos en los que los envasa. Además de comercializar sus infusiones en las tradicionales cajas de 20 bolsitas, y sus especias en los típicos tarritos de cristal, sus instalaciones ya están preparadas para la venta de ambas cosas a granel.
Una versatilidad que no ha pasado desapercibida ni por el consumidor español ni por el extranjero. Actualmente Herbes del Molí exporta el 25% de su producción a algunos países europeos, entre los que destaca Alemania “siempre muy fiel al producto ecológico”, Estados Unidos, Corea del Sur y distintos países árabes como Emiratos Árabes Unidos.

Herbolarios, centros dietéticos y el salto a la distribución
No sólo el consumidor ha sabido reconocer el trabajo bien hecho y el mimo por el producto ecológico y su cuidado por el entorno de la firma. Los puntos de venta de estos productos también han querido llevar a sus lineales las infusiones y especias elaboradas por Herbes del Molí.
Si en sus inicios los primeros en subirse a ese tren fueron los herbolarios y las tiendas especializadas en dietética, después lo harían algunas marcas de la distribución que como Alcampo han apostado fuerte por ampliar su surtido con las referencias de esta firma.

De menos a más con Alcampo
“Nuestra relación con Alcampo empezó en 2010 en nuestra zona, en Alicante. Alcampo demostró desde el inicio una fuerte sensibilidad por nuestra producción bio, y muy pronto distintas referencias nuestras estuvieron a la venta en los centros que la empresa tiene en toda España bajo nuestra marca Artemis”, sostiene Pablo Jordá.
Ahora, ambas partes han decidido ampliar la relación que las une, y desde el pasado 17 de enero Alcampo vende las infusiones y las especias de Herbes del Molí bajo su marca Auchan Bio. “Es un orgullo que una empresa de la talla de Alcampo confíe en nosotros para reforzar la gama de productos de su marca Auchan Bio. Su apoyo y respaldo nos ayudarán a sacar más novedades en 2023 con las que reforzar nuestro peso y esperamos que también su surtido”, asegura García.
Christophe Picard, responsable de producto de marca propia de Alcampo, explica, por su parte, que “el respeto y el cuidado que Herbes del Molí tiene con el entorno en todas sus fases de producción, y el apoyo y la asesoría que ofrece a los agricultores para que se inicien en la maravillosa aventura de cultivar hierbas y plantas aromáticas bajo los parámetros de la agricultura bio, encaja con nuestra filosofía de apostar por lo bueno y lo que nuestra tierra nos da, por los productos de proximidad”.

Agitadores económicos en toda España
Además de con los cultivos propios que Herbes del Molí tiene en la zona de Alicante, la compañía trabaja con agricultores de Toledo, Ciudad Real, Teruel, León, Sevilla, Zaragoza o Albacete, entre otros.
“Nos sentimos muy orgullosos de ser un motor económico para agricultores de distintas partes de España, tanto con aquellos con quienes sólo ponen el terreno para que nosotros lo trabajemos como con quienes lo cultivan siguiendo nuestras indicaciones respecto a la siembra y a la cosecha para que sus productos puedan venderse después con el sello ecológico”, matiza Jordá.

Absoluto apoyo a la agricultura ecológica
Un asesoramiento que forma parte de las misiones de la Fundación de Herbes del Molí, orientada precisamente a la formación de aquellos agricultores que quieran entrar en la agricultura ecológica.
Las otras dos patas de la fundación consisten en explicar en centros escolares la importancia y las virtudes de esa agricultura ecológica para la salud del hombre y del planeta, y en apoyar proyectos sociales de la mano de otras asociaciones para que haya campos de cultivo que puedan ser trabajados por personas que de otra forma estarían en riesgo de exclusión.

Sostenibilidad y respeto por el entorno
Apuestas sociales que se unen a las que Herbes del Molí hace en un claro guiño a la sostenibilidad, usando en todos sus envases materiales que son respetuosos con el medio ambiente. “Intentamos dejar la menor huella posible en el planeta, el cartón que usamos cuenta con el certificado FSC y gran parte de los plásticos a los que recurrimos están hechos a partir de una celulosa regenerada y compostable”, explica Alberto García.
“Herbes del Molí nació para hacer productos ricos y sanos para el consumidor y para el planeta, y nuestra intención no ha variado ni un ápice. El 70% de la energía que usamos proviene de las placas solares que tenemos en nuestras instalaciones, y confiamos en que dentro de poco ese porcentaje alcance el 100%”, apostilla.

Segunda generación ya integrada
Herbes del Molí ya cuenta en sus filas con la segunda generación de sus fundadores. “Alba, Amanda y Felicia ya trabajan con nosotros en la relación con los agricultores, las compras internacionales y los recursos humanos, respectivamente. Su misión es seguir con lo que sus padres pusieron en marcha y con lo que llevan años defendiendo. Así lo estamos haciendo y así lo haremos”, concluye García.