Casana reivindica el potencial de la yuca y la eleva al olimpo de los superalimentos

por Alcampo | Jul 8, 2021 | Alianzas ClaveComercio Responsable

Empezó a operar hace sólo un año y medio, pero en este breve periodo de tiempo Casana ha conseguido que sus tostadas de yuca ecológica se hayan abierto un buen hueco en el mercado español. Creada por dos jóvenes emprendedores de Venezuela y México, la compañía pretende reivindicar el potencial de la yuca como superalimento y que la zona de Yucatán, donde plantan el tubérculo y lo transforman, siga recibiendo un espaldarazo a su desarrollo económico gracias a su actividad. Esta es la historia de un sueño que ya puede presumir de haberse hecho realidad.

Una realidad que comenzó cuando los dos socios de Casana apostaron por hacer de la yuca el ‘ingrediente’ principal de su proyecto final de tesis del MBA que cursaron en el Instituto de Empresas de Madrid en 2016. “Queríamos ser disruptivos y demostrar el enorme potencial de la yuca como alimento, queríamos que la gente fuera consciente de ese potencial, y afortunadamente lo estamos consiguiendo. Ahora pasa con la yuca lo que hace unos años pasaba con la quinoa, se la está descubriendo y nosotros tenemos mucho que ver con eso”, explica satisfecho a Huella Ezequiel José Hernández Arens, uno de los socios fundadores de la compañía, originario de Caracas (Venezuela) y con 31 años de edad.

Producción 100% ecológica

Con 20 hectáreas de yuca sembradas en la zona de Yucatán (México), Ezequiel y su socio -Alejandro Viesca y Gómez, originario de ese país y con 35 años- tuvieron desde el principio muy claro que su producción tenía que ser 100% ecológica. Algo que también han logrado.

“Cuando nos pusimos manos a la obra para fundar Casana nadie tenía yuca ecológica, así que tuvimos que plantarla y empezar desde cero. Hicimos nuestras primeras pruebas en 2018, a mediados de 2019 empezamos con nuestra producción y a principios de 2020 pudimos traer el primer contenedor de nuestras tostadas de yuca ecológicas a España. Hoy somos los únicos que tenemos yuca con certificación ecológica en todo el mundo”, matiza.

Presencia en el mercado español

Aunque la llegada de este producto al mercado nacional coincidió prácticamente con el inicio de la pandemia, Casana puede presumir de haberse abierto un buen hueco en España. Un mercado en el que comercializa sus tostadas de yuca en su tienda online (www.casanafoods.com), en algunos herbolarios y tiendas especializadas en alimentación natural, y en Alcampo, donde ya suma un tercio de sus ventas nacionales.

Presente en todos los hipermercados de la enseña e incrementando poco a poco la presencia en su red de supermercados, Casana no sólo vende en Alcampo sus tostadas de yuca ecológica sino paquetes de pan rallado de yuca de 300 gramos que, según Ezequiel, “están teniendo un enorme éxito”. “Alcampo nos ha apoyado desde siempre, antes incluso de que nuestro proyecto viera la luz”, recuerda nuestro protagonista.

El respaldo de Netmentora Madrid

Y es que la compañía, con capacidad para doblar su actual producción y pasar de los 60.000 a los 120.000 paquetes de yuca (con 60 unidades cada uno), recibió el apoyo de Netmentora Madrid y de su directora Concha Guerra cuando su proyecto estaba solo en la cabeza de sus socios fundadores.

“Gracias a la ayuda de Netmentora Madrid nuestra idea fue tomando forma y hemos podido hacer realidad el sueño de que la yuca tenga el espacio que se merece en la alimentación, y sus múltiples virtudes se vayan conociendo”, sostiene Ezequiel.

Las virtudes de un superalimento

Son algunas de esas virtudes las que han hecho que Alcampo haya apostado por incluir en sus lineales ecológicos las tostadas de yuca de esta compañía. “En Alcampo valoramos el trabajo de empresas que como Casana apuestan por productos ecológicos que son buenos para la salud y cuyo sistema productivo es bueno y respetuoso con el planeta”, afirma Mariano Serrano, director de Producto de Alcampo.

La yuca, según explica Ezequiel, es un alimento natural libre de gluten y de lactosa, vegano, con alto contenido en fibra y 0 químicos y antiinflamatorio. Virtudes a las que se suma un sabor neutro que -matiza- hace de la yuca “un perfecto acompañante de otros alimentos dulces o salados y un buen sustituto del pan, apto para todas las edades”.

Ante tal tarjeta de presentación, los socios de Casana están seguros de poder ampliar mercado, tanto en España como en México y algunos países de Europa, donde ya empiezan a hacer sus primeras ventas como en Francia, Alemania y Reino Unido.

Apoyo a la economía rural

De ser así, es posible que la compañía tenga que ampliar su producción y con ella el número de puestos de trabajo que por el momento ha creado. Casana da empleo a 20 personas de forma directa (de las que 8 son mujeres) y a cinco más de forma indirecta.

Puestos de trabajo con los que, según explica Ezequiel, han conseguido dotar de prosperidad al área de Yucatán, una zona muy marginal y pobre, donde están las tierras en las que crece la yuca que luego transforman en su fábrica.

“En Espita, el pueblo de Yucatán en el que tenemos la fábrica, hay unos altos índices de falta de escolarización, un machismo muy prominente y una gran escasez de oportunidades laborales. Por eso decidimos que nuestro Ingeniero Agrónomo fuera (y es) una mujer, y por eso estamos muy orgullosos de estar contribuyendo al desarrollo de la economía rural y de estar llevando algo de prosperidad a la zona”, sostiene.

Agricultura regenerativa

Una prosperidad que no se traduce sólo en una mejora de las condiciones de las personas que trabajan en Casana, sino de las tierras en las que la compañía lleva a cabo su siembra y recolección de yuca. Y es que según explica Ezequiel, la compañía tiene una “clara conciencia del valor de la tierra”.

“Queremos que la gente que trabaja con nosotros y está a nuestro alrededor sepa cómo tratar la tierra para cuidar del planeta, y no escatimamos esfuerzos para organizar talleres ecológicos y sostenibles con los que puedan aprender a hacerlo. Cuando a la tierra le pides y no le das termina por agotarse”, apostilla nuestro entrevistado.

De ahí que en Casana hayan apostado por una agricultura regenerativa con la que, por ejemplo, han conseguido reducir en un 40% el consumo de agua que utilizaban al principio en sus procesos de producción. ¿Cómo? Mezclando la tierra que usan para plantar la yuca con minerales y trocitos de madera, de forma que estos últimos mantengan por más tiempo la humedad y puedan soltarla poco a poco ayudándoles así a ahorrar agua y tiempo de riego.

Foco puesto en la sostenibilidad

“Trabajamos con el foco puesto en la sostenibilidad del planeta y la salud de la gente, y sabemos que lo estamos logrando. Tenemos ante nosotros el reto de seguir haciendo ver que la yuca es un superalimento y que nuestras tostadas hechas de un solo ingrediente -la propia yuca- son un alimento transformado, no procesado, originario de la tierra, sin azúcares y absolutamente natural”, recuerda Ezequiel, quien también hace hincapié en que además de alimento la yuca es una materia prima con la que se puede hacer energía.

Especialmente presente en la zona del Caribe (Cuba, República Dominicana, Venezuela) y del Amazonas, la yuca fue -matiza nuestro entrevistado- la base de la alimentación de las culturas que vivían en todas estas zonas antes del descubrimiento de América por Cristóbal Colón. “Ya es hora de que el casabe -como se llamaba a la yuca en esa época- vuelva a ser prioritario en nuestra alimentación. Aún tenemos mucho que recorrer para lograrlo, pero estamos en el buen camino”, concluye.

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