Manduvirá: donde la unión hizo la fuerza y David venció a Goliat

por Alcampo | May 7, 2021 | Alianzas ClaveComercio Responsable

Lo que hace cerca de 50 años empezó siendo una minúscula cooperativa pensada para mejorar la oferta de microcréditos de la comunidad rural de Arroyos y Esteros en Paraguay es hoy todo un ejemplo de unión de más de un millar de agricultores de la caña de azúcar. Ubicados a unos 70 kilómetros al noreste de Asunción, la capital del país, y con fincas que no superan las cinco hectáreas de superficie, estos hombres y mujeres han conseguido empoderarse y ser los artífices de una producción azucarera exclusivamente orgánica que cuenta con el sello Fair Trade y el apoyo de Oxfam Intermón. Dueños también de una fábrica en la que procesan su materia prima, estos labradores han podido dar un valor real y justo a la riqueza de sus tierras, a la pasión y al esfuerzo que dedican a su trabajo y a la generosidad y empeño con los que construyen poco a poco un futuro mejor para ellos y sus hijos. Todos juntos han derribado la barrera que separaba la utopía de esa frase que sí ha resultado ser cierta, porque su unión sí ha hecho su fuerza.

Una fuerza que comenzó a fraguarse cuando al siglo XX aún le quedaban 25 años para llegar a su fin. En sus inicios la Cooperativa Manduvirá buscaba dar aliento a aquellos agricultores que apenas tenían acceso a microcréditos bancarios para seguir adelante. Fundada especialmente por docentes de la zona, conocedores de las carencias de la población rural, lo que perseguían era establecer algún tipo de sistema que sirviera de apoyo mutuo entre aquellos campesinos de reducidos terrenos que sólo obtenían ingresos tan pequeños como inestables. Sin saberlo, aquellos pioneros estaban sembrando la semilla con la que años después cambiarían el desaliento por la esperanza y el desamparo por la ilusión.

El paso de la miel al azúcar

Su siguiente gran hito ocurrió en 1990, quince años más tarde, cuando la Cooperativa Manduvirá cambió sus estatutos sociales para convertirse en una Cooperativa de Producción Agroindustrial. Sin embargo, aún faltaba mucho camino por recorrer ya que los 120 productores de caña de azúcar que fabricaban miel de caña contaban con estructuras demasiado artesanales para ser eficaces. Sus vidas mejoraron cuando cambiaron la producción de miel por la de azúcar, pero no lo suficiente para ofrecerse la posibilidad de pensar en un futuro mejor que frenase el éxodo de sus hijos.

Y es que aunque su producción era mayor todavía vendían la caña de azúcar de manera individual a una empresa local que no quería oír hablar de la cooperativa. El gran cambio llegó cuando algunos agricultores decidieron plantarse y negarse a aceptar las condiciones económicas que les ofrecían por sus productos, manteniéndose firmes y unidos en unas negociaciones que cambiaron para siempre la suerte de aquel colectivo. “Fue ahí cuando nació la conciencia de la gente y la cooperativa empezó a fortalecerse y a crecer”, explica Andrés González, gerente de Manduvirá.

David contra Goliat

Gracias a la fuerza de aquella unión la empresa local a la que vendían mejoró los precios con los que retribuía el trabajo y la materia prima de los agricultores. David acababa de ganar una primera batalla a Goliat. No sería la última. Con el certificado de Comercio Justo en su poder desde 1999, los agricultores de Manduvirá supieron que podían seguir luchando para mejorar su presente y su futuro, y así lo hicieron. Su objetivo entonces fue triple: controlar su propia producción, obtener una certificación orgánica y disponer de su propia fábrica.

Podía parecer ambicioso, pero poco a poco su perseverancia y valentía les entregó la mejor de las recompensas. En 2004 consiguieron la certificación orgánica para su caña de azúcar y a partir de 2005, y tras alquilar una fábrica que llevaba años cerrada donde se lanzaron a procesarla, empezaron a exportarla a organizaciones de países vecinos.

Fábrica propia

Aquel paso de gigante se antojó sin embargo insuficiente debido a que aquella fábrica estaba demasiado lejos –a unos 90 kilómetros de distancia- de los centros de almacenaje, haciendo muy difícil que la caña de azúcar se procesase de inmediato para lograr su buena calidad. “Sabíamos que necesitábamos una fábrica propia, así que empezamos a estudiar de qué manera podríamos conseguirla”, recuerda Petrona Bernal, socia de Manduvirá y viuda del que fuera uno de los fundadores de la cooperativa.

Tras presupuestar en doce millones de dólares el coste de la construcción de esa fábrica, los integrantes de la cooperativa tuvieron que tirar de coraje y solidaridad para que su proyecto no hiciera aguas. Tanto es así que una veintena de agricultores, entre ellos Petrona, tuvieron que avalar con sus tierras el crédito que necesitaban para hacer su sueño realidad.

“Con aquel activismo conseguimos construir nuestra propia fábrica”, cuenta Petrona. “Por supuesto que había un riesgo, pero sabíamos que nuestro presente y nuestro futuro dependía de esa fábrica. Siempre tuve presente las últimas palabras que mi marido me dijo antes de morir. ‘Abraza la cooperativa porque ella nos ha dado todo, lo que tenemos, lo que somos, la educación de nuestros hijos… Abrázala siempre y hazlo hasta el máximo de tus posibilidades, hasta donde puedas’”, rememora.

Hacia el empoderamiento total

Una vez más aquella unión hizo la fuerza y la fábrica de Manduvirá fue posible. En pie desde el año 2014 en la misma comunidad donde está ubicada la organización, esa construcción también debe su existencia a los fondos que la cooperativa recibió de actores públicos y privados que sí confiaron en aquel proyecto. También se lo debe, en buena parte, al espaldarazo que la cooperativa lleva años recibiendo de las primas de Fair Trade (el sello líder que certifica los productos de comercio justo y representa a 1,7 millones de productores y trabajadores en todo el mundo) y al apoyo que Oxfam Intermón ya les había dado y que en ese momento clave tampoco interrumpió.

“El impacto que genera en la cooperativa contar con su propia fábrica -donde no se usa ningún tipo de químicos extrayendo por tanto un azúcar completamente natural, no refinado- es muy grande. Además de beneficiar a los más de 1000 socios productores que la conforman, quienes se han empoderado en toda la cadena de valor, siendo los productores de la materia prima y pudiendo procesar, industrializar y exportar su azúcar orgánica y de comercio justo a los mercados más exigentes del mundo, esa fábrica ha sido un motor para la creación de empleo en Arroyos y Esteros”, explica Andrés González.

Una alternativa real para los jóvenes

Según sus cifras, la fábrica de Manduvirá ha generado 150 puestos de trabajo con los que sus socios han podido dar opciones a sus jóvenes que ya no ven como única salida marcharse lejos de su lugar de origen. “Ahora tenemos ingenieros agrónomos que han podido estudiar gracias a la cooperativa y que tras terminar sus estudios han decidido trabajar con nosotros, aquí mismo, en nuestras tierras que son las suyas”, apuntala Petrona.

Además de ofrecer un futuro a las nuevas generaciones, la fábrica de Manduvirá ha fortalecido la economía rural de su zona generando fuentes de ingresos en todos los colectivos que están implicados en la comercialización de su azúcar, como los transportistas o los comerciantes. “La cooperativa es una fuente de trabajo en un país con pocas oportunidades laborales”, sostiene por su parte Sindulfo González, socio de Manduvirá. “Si hay trabajo hay desarrollo suficiente. Si no hay trabajo, todo el mundo pasa necesidad”, matiza.

Actualmente la cooperativa cuenta con 1095 socios, de los que el 44% son mujeres. Todos ellos responden a un Comité Orgánico formado por varios inspectores que continuamente visitan las fincas, informan sobre el estado de las plantaciones y controlan el cumplimiento de las normas internacionales de certificación.

Planta de fertilizantes orgánicos

Entre los planes de futuro de la cooperativa figura, además de continuar con su producción exclusivamente orgánica, tener una Planta de Fertilizantes Orgánicos donde transformar los desechos industriales de su azucarera en un compost orgánico que sus agricultores puedan usar.

“Este proyecto impulsa la soberanía alimentaria de las familias, fortalece su situación socioeconómica y sensibiliza paralelamente al resto de la población sobre prácticas agroecológicas sostenibles”, afirma el gerente de la cooperativa. La planta tal y como su nombre indica, también produce fertilizantes orgánicos, y “el plan es que en el corto plazo cada suelo pueda recibir un compost y un ecofertilizante adaptado a sus necesidades”, apostilla.

El vivero de Oxfam

Además de esa planta, Oxfam Intermón ha impulsado la creación de un vivero en los mismos terrenos donde se ubica la Cooperativa Manduvirá para que sus socios puedan seguir garantizando su autonomía alimentaria y haciendo un uso sostenible de la tierra incentivando e implementando actividades forestales.

Actividades que contemplan la reforestación y la producción de plantines forestales y frutales, nativos y exóticos que en el corto medio y largo plazo mejoren la calidad de vida, la economía familiar y el medioambiente de la zona.

Precisamente es el cuidado del medioambiente lo que ha llevado a Oxfam Intermón y a Manduvirá a lanzarse a la medición del CO2 emitido por los cultivos y la producción de caña de los agricultores con el fin de trabajar conjuntamente en un plan de mitigación de dichas emisiones.

“En la cooperativa estamos comprometidos con proveer productos de alta calidad, cumpliendo con todos los criterios del Comercio Justo y la producción orgánica, tanto agrícola como industrial. Manduvirá está decidida a ser un modelo a nivel nacional e internacional de organización cooperativa de pequeños productores, para la producción y comercialización del azúcar orgánico y de comercio justo para el desarrollo sostenible y social del área en el que se encuentran. Y se está convirtiendo en un actor que también lucha contra la crisis climática”, destaca Andrés González.

Reinvertir en educación y sanidad

Algo que es posible no sólo al esfuerzo y a la buena gestión de Manduvirá sino al apoyo que todos los agricultores que la integran reciben de Fair Trade. Y es que los 80 dólares que consiguen por cada tonelada de azúcar vendida bajo el sello de comercio justo se destinan a un fondo comunitario con el que se mejoran las condiciones sociales y económicas de la comunidad.

Las partidas a las que se dedica el importe extraído de ese fondo -educación, sanidad o infraestructuras, mayoritariamente- son debatidas en una Asamblea General que la propia Manduvirá ha puesto en marcha. “La Cooperativa ha supuesto un cambio fundamental para la vida de quienes la integramos. Hace algunos años apenas podíamos dar educación a nuestros hijos, y ahora mira… Somos como hormiguitas que se ayudan unas a otras”, destaca Petrona Bernal, quien recuerda que entre los objetos que han podido adquirirse gracias a esos fondos figuran útiles escolares como mochilas, cuadernos o bolígrafos, y también prendas de vestir como zapatos.

Alba Zaracho, otra socia de la cooperativa, destaca, por su parte, que en términos sanitarios Manduvirá y Fair Trade han hecho posible que en la zona haya un centro de análisis clínicos y un oculista. Algo que antes era sencillamente impensable.

El respaldo de Alcampo

Gracias al sello Fair Trade y al apoyo de Oxfam Intermón -que comercializa el azúcar de Manduvirá desde hace 15 años y que ahora se encuentra bajo la marca Tierra Madre-, millones de consumidores también pueden comprar el azúcar de la cooperativa. ¿Dónde? En las tiendas de Oxfam, en tiendas especializadas y en aquellos distribuidores que como Alcampo facilitan la comercialización de productos de comercio justo, naturales y traídos directamente de origen que impulsan proyectos de desarrollo en las comunidades donde se cultivan las materias primas.

“En Alcampo apostamos por la calidad de los productos que vendemos y por el desarrollo de los productores que los elaboran. Buscamos calidad en lo que comercializamos y también en la vida de aquéllos a quienes se lo compramos. Solo de esa forma el comercio será justo y responsable”, afirma Marta Crespo, responsable de Oferta de Dietéticos y Ecológicos de Alcampo.

Desde el pasado abril, Alcampo tiene en sus lineales el nuevo envase sostenible con el que Oxfam Intermón ofrece el azúcar de Manduvirá. Un envase respetuoso con el medio ambiente al estar elaborado con un material 100% reciclable.

La historia de este colectivo de agricultores sigue su camino y, a juzgar por lo logrado hasta ahora, todo apunta a que seguirá sumando hitos y demostrando que a veces luchar por una misma causa sí cambia el pasado, mejora el presente y viste de oportunidad al futuro. La unión hizo su fuerza y su fuerza les mantiene unidos.

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