En el corazón de Mallorca, donde las raíces familiares y la gastronomía se entrelazan con la historia de la isla, late una empresa que ha sabido mantener la esencia de lo auténtico sin renunciar a la innovación. Se trata de Embutidos de Mallorca, fundada en 1945 por Cristóbal Soler, un hombre humilde que, como tantos en la posguerra, intentó ganarse la vida criando cerdos y más tarde elaborando sobrasadas de manera artesanal. Lo que empezó casi como un acto de supervivencia se convirtió, con el tiempo, en el inicio de una aventura empresarial que hoy celebra 80 años de historia. Ocho décadas en las que esta firma ha apostado por la calidad en sus productos, certificados con la IGP Sobrasada de Mallorca, por el empleo estable y por las relaciones sólidas, como la que mantiene desde hace décadas con Alcampo, donde vende su sobrasada 100% natural y sin aditivos bajo el sello Cultivamos Lo Bueno.
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“Mi abuelo nunca pudo imaginar que aquellas primeras sobrasadas, elaboradas con sus propias manos, marcarían el inicio de una saga familiar que llegaría hasta hoy”, recuerda para Huella Pere Soler, actual director de la compañía y tercera generación al frente del negocio.
De la fonda familiar a una empresa referente
Los primeros pasos de lo que hoy es Embutidos de Mallorca fueron tan sencillos como entrañables. Los dio Cristóbal Soler, abuelo de quien nos explica esta historia, al habilitar en la parte trasera de su casa una fonda donde vendía los productos que elaboraba de la matanza del cerdo.
Aquellos inicios no fueron en absoluto fáciles, pero Cristóbal Soler aguantó. Unos años después, con la llegada del turismo a Mallorca, la demanda de aquellos productos creció y aquel valiente tuvo que trasladar su lugar de producción y venta varias veces hasta que, en el revolucionario 1968, apostó por una nave en Inca. “Aquella planta representó un salto adelante para la compañía” en plena efervescencia económica y social de la isla, recuerda Pere.
1994, el año del nuevo origen
Dos décadas y media después, en 1994, Embutidos de Mallorca daría otro paso al frente al volver a trasladarse. Esta vez sería a Consell donde inauguró, y hoy mantiene, unas modernas instalaciones de 2.500 metros cuadrados. Fue también en aquel año cuando la compañía decidió especializarse en la elaboración de sobrasada. No sólo eso. También pasó a ser miembro fundador de la Indicación Geográfica Protegida Sobrasada de Mallorca, un sello que desde entonces garantiza el origen y la calidad del producto.
“La sobrasada forma parte de la identidad de Mallorca, y para nosotros era natural apostar por ella, por elaborarla con paciencia, respeto y siguiendo las recetas tradicionales”, explica Pere Soler.
Embutidos de Mallorca produce unas 400 toneladas anuales de sobrasada y embutidos típicos de la isla como el camaiot, el butifarró o la varia, aunque el 90% de su actividad se centra en la sobrasada, que es indiscutiblemente su producto estrella.
“La sobrasada forma parte de la identidad de Mallorca, y para nosotros era natural apostar por ella, por elaborarla con paciencia, respeto y siguiendo las recetas tradicionales”
Pere Soler
Una cuarta generación con los valores intactos
Una sobrasada que ha visto cómo el relevo generacional ha sido siempre una de las fortalezas de esta empresa familiar. Y es que, tras la audacia y resistencia de su fundador, Cristóbal Soler, fueron sus hijos, Cristóbal y Pedro, quienes consolidaron la compañía. Hoy, es Pere, nieto del primer Cristóbal, junto a sus hermanos Cristóbal y Miguel Antonio, quien lidera el proyecto acompañado por la cuarta generación, representada por sus sobrinas Caterina y Tonina, que ya forman parte del día a día de la empresa.
“Somos una familia que siempre ha compartido la misma filosofía: mantener la tradición, cedernos el testigo de nuestro legado de unos a otros, pero mirando al futuro con ilusión y responsabilidad”, comenta Pere.
Innovar respetando la tradición
Una responsabilidad que ha llevado a la empresa a trabajar con cerdo blanco de Teruel y con el cerdo negro autóctono de Mallorca, del que obtienen la sobrasada más apreciada por su sabor intenso.
Su gran apuesta por lo que se llama el “low food”, una fabricación lenta y con un tiempo de curación de 120 días en bodega, hace que su sobrasada tenga un carácter único. Y es que si hay algo que define hoy a Embutidos de Mallorca es su esfuerzo constante por ofrecer un producto 100% natural, sin aditivos ni alérgenos.
“Hemos eliminado de nuestros productos todos los conservantes identificados con la letra E, adelantándonos a las tendencias del mercado y escuchando lo que piden los consumidores”
Pere Soler
Sobrasadas como las de nuestros abuelos
“Hemos eliminado de nuestros productos todos los conservantes identificados con la letra E, adelantándonos a las tendencias del mercado y escuchando lo que piden los consumidores”, dice Pere. “Queremos que nuestros clientes disfruten de una sobrasada tan auténtica como la que hacían nuestros abuelos, pero con todas las garantías de seguridad alimentaria que hoy exige el mercado”, matiza.
Ese compromiso con la calidad y la innovación le ha valido el certificado IFS FOOD y el sello INNOBAL, otorgado por el Gobierno de las Islas Baleares en reconocimiento a su capacidad innovadora.
Juan Carlos Feliu, experto en sobrasada, miembro del jurado del panel de cata de la IGP Sobrasada de Mallorca, y profesional del hipermercado de Alcampo en Mallorca, destaca que “una buena sobrasada debe tener una pasta blanda, inelástica y adherente, con un color rojizo marmóreo y un sabor con el que se aprecie la presencia del pimentón. La de Embutidos de Mallorca cumple a la perfección estos parámetros, lo que explica su buena acogida entre los consumidores”.
Sostenibilidad y compromiso con el entorno
Además de la innovación, Embutidos de Mallorca también ha hecho de la sostenibilidad una de sus prioridades. ¿Por qué? Porque en sus instalaciones cuenta con placas solares que le permiten ser autosuficiente en su consumo de electricidad.
Además, la firma está implementando proyectos de ecodiseño para reducir el impacto ambiental de sus envases junto a una modernización de sus sistemas frigoríficos para mejorar aún más su eficiencia energética.
“Nuestra responsabilidad no es solo con nuestros clientes, también es con la tierra que nos vio nacer. Mallorca es nuestro hogar y queremos cuidarlo”, afirma Pere con convicción.
La empresa, que da empleo a unas 15 personas de manera estable, también ha hecho del cuidado de su equipo una prioridad, ofreciendo formación continua y garantizando un entorno laboral estable y familiar.
“Nuestra responsabilidad no es solo con nuestros clientes, también es con la tierra que nos vio nacer. Mallorca es nuestro hogar y queremos cuidarlo”
Pere Soler
La sobrasada que cruza fronteras
Y aunque el corazón de Embutidos Mallorca late precisamente en el centro de la isla, sus sobrasadas también han viajado más allá de esta perla del Mediterráneo. Desde hace años, la compañía exporta a países europeos como Francia, Alemania, Reino Unido y Bélgica, donde los consumidores valoran tanto la autenticidad como la calidad de un producto ligado a la tradición gastronómica mallorquina.
“Para nosotros es emocionante pensar que algo tan nuestro como la sobrasada se degusta en otras partes de Europa. Es una manera de llevar un pedacito de Mallorca al mundo”, afirma Pere Soler.
Una relación de confianza con Alcampo
Un pedacito que la compañía ha conseguido llevar a muchos rincones de España gracias a la relación que mantiene con Alcampo desde hace décadas. Y es que la historia de Embutidos de Mallorca está ligada a esta cadena desde los años 70 del siglo pasado, cuando inició con ella una relación comercial que arrancó en Zaragoza para, poco a poco, extenderse a otras regiones del país.
“Siempre hemos tenido con Alcampo una relación muy honesta y transparente. Son muchos años de trabajo conjunto y eso solo se logra gracias a la confianza mutua que nos profesamos”, señala Pere.
Certificaciones de garantía
Algo que Juan Carlos Feliu corrobora: “El trato que tenemos entre el proveedor y Alcampo es muy bueno. Eso ha hecho posible que podamos contar con Embutidos de Mallorca para elaborar la sobrasada bajo el sello Cultivamos Lo Bueno. Su sistema de calidad y sus certificaciones son una garantía, y eso para nosotros es básico”, explica.
Eduardo Navarro, director de Alcampo Mallorca, destaca, por su parte, la relevancia de esta relación. “Para nosotros es un orgullo poder vender a nuestros clientes un producto tan emblemático y auténtico de nuestra tierra como la sobrasada de Embutidos de Mallorca. Compartimos con la familia Soler valores como la cercanía, la sostenibilidad y el compromiso con lo bueno, por eso esta alianza es tan natural como duradera”.
En los lineales de Alcampo, la sobrasada de Embutidos de Mallorca se ofrece tanto en piezas al corte en el mostrador de charcutería como en longanizas y en un formato semi rizado de unos 400 gramos en libre servicio. “Queremos que el cliente encuentre la sobrasada de la manera más cómoda para disfrutarla en casa”, añade Feliu.
Mantener viva la pasión
Con más de ocho décadas de historia, Embutidos de Mallorca mira al futuro con la misma pasión que impulsó a Cristóbal Soler allá por 1945, la de elaborar sobrasada con alma.
“Hemos crecido, nos hemos modernizado y hemos innovado, pero en el fondo seguimos haciendo lo mismo que hacía mi abuelo: sobrasada con cariño, con tiempo y con respeto a la tradición mallorquina”, concluye Pere Soler.