El ajo negro que brota del alma de la tierra

En Seròs, una pequeña localidad de Lleida rodeada de campos fértiles, hay un lugar donde los ajos no solo crecen, se transforman. Se vuelven oscuros, dulces, tiernos y repletos de matices. Son ajos negros, sí, pero no unos cualquiera. Son los que produce Ibereco, una empresa familiar que lleva más de veinte años cultivando productos ecológicos, sin pesticidas ni productos químicos, apostando por el cuidado del entorno y haciendo que desde hace cinco años esos ajos negros, que Alcampo comercializa bajo su distintivo de Cultivamos lo Bueno, sean un emblema de innovación y sostenibilidad.

“El ajo negro ha sido una de las decisiones más importantes que hemos tomado desde que nuestra empresa existe. Apostamos por él cuando era un producto prácticamente desconocido en España. Y ahora, no solo nos ha ayudado a crecer, nos ha definido”, explica a Huella Pablo Guarné, responsable comercial de Ibereco Producciones Ecológicas S.L., hijo de los fundadores de la compañía y testigo directo de cómo la pasión por lo natural puede construir una forma de vida.

Ibereco es una empresa familiar que lleva más de veinte años cultivando productos ecológicos, sin pesticidas ni productos químicos, apostando por el cuidado del entorno.

Una empresa familiar con raíces muy profundas

Y es que la historia de esta firma no empieza en un laboratorio, tampoco en una oficina. Comienza en casa, en la familia, con conversaciones sobre salud, plantas medicinales y respeto por la tierra. “Mi abuela tenía un herbolario”, recuerda Pablo. “Y mi padre, que trabajaba como arquitecto técnico, vivía estresado y con muchas ganas de cambiar de vida. El campo fue su refugio, y poco a poco se convirtió en su proyecto”, matiza.

Un proyecto al que fue dando forma durante los fines de semana, compaginándolo con su empleo por cuenta ajena. Primero apostó por pequeños cultivos de arroz, algunos frutales y algunas hortalizas. Siempre sin pesticidas ni productos químicos. “Por aquel entonces, en los años 90 del siglo pasado, lo ecológico aún sonaba a cosa extraña, casi de hippies, pero mi padre lo tenía claro: si íbamos a cultivar, lo haríamos de una forma limpia, sana y respetuosa, aunque al principio no fuera rentable”.

En 2003, José Guarné, el padre de Pablo, con el apoyo de su madre Margarita y de sus dos hijos, la familia fundó Ibereco Producciones Ecológicas S.L. Y lo que empezó como una pequeña explotación con campos alquilados y reparto propio en furgonetas se convirtió, con los años, en un proyecto sólido. Hoy cultivan unas 250 hectáreas propias, colaboran con unos 70 agricultores de toda España y dan empleo a 35 personas entre su almacén y el campo.

“Siempre lo hemos hecho paso a paso. Sin grandes inversores, sin ruido. Pero con mucha constancia y compromiso. Somos una familia de agricultores. Nunca hemos querido ser otra cosa”, afirma Pablo.

El ajo negro: innovación con sabor a tradición

Uno de los momentos más significativos en esta historia tuvo lugar hace cinco años, cuando decidieron investigar un producto casi desconocido por entonces, originario de Japón: el ajo negro. “Habíamos oído hablar de él especialmente en Japón, donde tiene mucho prestigio. Y aquí en España, con la tradición que tenemos de consumir ajo, nos pareció que ese alimento podía tener mucho futuro”, explica Pablo.

Sin embargo, aquella iniciativa no resultó fácil para ponerla en marcha. El proceso de elaboración del ajo negro es delicado, largo y artesanal. Consiste en fermentar lentamente los ajos frescos a temperatura y humedad controladas durante semanas, sin aditivos. El resultado es un ajo de textura suave y caramelizada, sin acidez, sin olor fuerte y con un sabor umami que lo ha hecho muy popular en la alta cocina.

“Lo hacemos todo de forma manual. Ponemos los ajos uno a uno en bandejas especiales y los introducimos en cámaras de fermentación. Cada lote requiere seguimiento constante. Es como cuidar de algo vivo”, cuenta Pablo con orgullo. La producción actual ronda los 10.000 kilos anuales, aunque sigue creciendo. Y su acogida ha sido espectacular.

“El ajo negro nos ha dado visibilidad, y lo más importante es que nuestros clientes lo valoran cada vez más. No solo por el sabor, sino porque saben de dónde viene, cómo se cultiva, qué representa”, matiza.

"Apostamos por el ajo negro cuando era un producto prácticamente desconocido en España. Y ahora, no solo nos ha ayudado a crecer, nos ha definido”.

Cultivar lo bueno… y lo auténtico

Buena prueba de ello es que desde hace más de 5 años se comercializan en Alcampo productos ecológicos de Ibereco como patata, cebolla, ajo, manzanas o pera bajo el distintivo Cultivamos Lo Bueno que “agrupa a aquellos productores que comparten una visión común: cuidar el origen, trabajar de forma sostenible, garantizar un impacto positivo en las personas y el entorno”.  Además, recientemente se han incorporado dos nuevas referencias bajo el proyecto, ajo negro y calabaza ecológicas.

“Alcampo fue nuestro primer gran cliente de distribución. Apostaron por nosotros cuando nadie más lo hacía. Gracias a esa relación, pudimos crecer sin perder nuestra esencia”, explica Pablo. Hoy, el 20% de las ventas de Ibereco se realiza a través de Alcampo con una oferta que incluye, además del ajo negro, manzana golden, pera conferencia, calabaza, zanahoria o ajos frescos, todos de producción 100% ecológica.

“Trabajar con empresas como Ibereco nos permite acercar al consumidor productos que respetan nuestra tierra, nuestro entorno, y son desde un punto de vista sostenible absolutamente responsables. Así es como nosotros entendemos el comercio, con responsabilidad, y así es como a nosotros nos gusta trabajar, con personas que viven el campo con pasión y coherencia. Eso es lo que queremos decir cuando hablamos de Cultivamos Lo Bueno”, afirma, por su parte, Sergio Román, responsable del proyecto Cultivamos lo Bueno en Alcampo.

Utilizan riego por goteo, que permite ahorrar hasta un 70% de agua, y más del 50% de la energía que consumen proviene de paneles solares.
Para Alcampo se comercializan productos ecológicos de Ibereco como patata, cebolla, ajo, manzanas o pera bajo el distintivo Cultivamos Lo Bueno.

Sostenibilidad desde la raíz

Una pasión y una coherencia que se manifiesta en el compromiso ecológico de Ibereco. En sus fincas, situadas en zonas como Albalate, Monzón, Conchelo y Selgua, practican una agricultura sin pesticidas ni herbicidas. Utilizan riego por goteo, que permite ahorrar hasta un 70% de agua, y en su central hortofrutícola de Seròs —un almacén de 8.000 metros cuadrados donde se recepciona, clasifica y empaqueta la producción— más del 50% de la energía que consumen proviene de paneles solares.

“Todo lo que hacemos, lo hacemos pensando en el impacto que dejamos. Queremos que nuestros hijos hereden un suelo fértil, una tierra viva, no una herida abierta”, afirma Pablo.

Además, todos los envases que utilizan son compostables. Por poner un ejemplo, el ajo negro que se comercializa en Alcampo viene en una bandeja de cartón y flowpack biodegradable. “Para nosotros, lo ecológico no acaba en el campo. Tiene que estar presente en todo el proceso”, añade.

“Lo hacemos todo de forma manual. Ponemos los ajos uno a uno en bandejas especiales y los introducimos en cámaras de fermentación. Cada lote requiere seguimiento constante. Es como cuidar de algo vivo”.

Todos los envases que utilizan son compostables. Por poner un ejemplo, el ajo negro viene en una bandeja de cartón y flowpack biodegradable.

Un futuro que se cultiva desde lo cercano

Con 40 años y más de dos décadas dedicadas a Ibereco, Pablo Guarné mira hacia el futuro con ilusión, pero también con serenidad. “Queremos seguir creciendo, pero no a cualquier precio. Nuestro modelo es el de la cercanía, la calidad, el trabajo bien hecho. No vamos a cambiar eso”.

De hecho, una de las claves de su éxito ha sido mantener el contacto directo con los agricultores asociados. Muchos de ellos, pequeños productores que comparten los valores de la empresa. “Nosotros no solo vendemos frutas y verduras. Vendemos confianza. Si alguien nos compra una cebolla ecológica, sabe que esa cebolla no ha sido tratada con químicos, que ha sido cultivada con mimo, que detrás hay una familia”, apostilla.

Y lo mismo sucede con el ajo negro, que se ha convertido en mucho más que un producto. “Es nuestro emblema”, confiesa Pablo. “Es un producto transformado, sí, pero no pierde su esencia. Como nosotros. Hemos crecido, hemos innovado, pero seguimos siendo los mismos que empezamos con una hectárea alquilada y un sueño: hacer las cosas bien y entender la vida con respeto, con pasión, con compromiso. Nuestra mayor satisfacción no es solo vender más. Es que alguien compre nuestros productos y piense: qué buenos están… y qué bien hechos están”, concluye.

 

“Trabajar con empresas como Ibereco nos permite acercar al consumidor productos que respetan nuestra tierra, nuestro entorno, y son desde un punto de vista sostenible absolutamente responsables".

Para leer más artículos sobre nuestros proveedores en cada Comunidad Autónoma haz click sobre el mapa.