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Plátano rojo, el tesoro mejor guardado de las Islas Canarias

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Plátano rojo, el tesoro mejor guardado de las Islas Canarias

Introducido en el archipiélago por el investigador canario Víctor Galán hace ahora 40 años, el plátano rojo se ha convertido en un alimento buscado y deseado dentro y fuera de las islas. Su textura, tamaño y sabor, diferentes al tradicional plátano amarillo, gusta a los consumidores y también a los hosteleros y chefs, que ven en él una fuente de inspiración para la elaboración de nuevas y exóticas recetas. Con una producción que apenas alcanza los 90.000 kilos anuales, esta fruta puede presumir de tener ante sí un futuro más que prometedor. Su principal productor, la cooperativa FAST en Tenerife, prevé triplicar esa producción en los próximos tres años para hacer posible un mayor consumo de este tesoro tan bien guardado, en Canarias y en la España peninsular. Todo apunta a que la historia del plátano rojo no ha hecho más que empezar.

Cuando en 1982 Víctor Galán Saúco, investigador canario de renombre dentro y fuera de las islas, decidió traer al archipiélago el plátano rojo de Guadalupe, una de las perlas antillanas del Caribe, nadie podía imaginar que aquel alimento iba a convertirse con el paso de los años en todo un reclamo para la alimentación y la gastronomía. Sin embargo, aquellos cálculos fueron erróneos.

Una apuesta arriesgada

Los ‘culpables’ de aquella ‘equivocación’ fueron los agricultores de la cooperativa FAST (Federación Agrícola de Sindicatos de Tenerife), cuya perseverancia y tesón hizo posible que el plátano rojo se abriera hace apenas cuatro años un hueco en las islas, especialmente en Tenerife. Hasta entonces su producción había sido absolutamente minoritaria y nada comercial.

Fue en ese momento cuando siete agricultores de la FAST dieron un nuevo rumbo a su destino al apostar por plantar entre todos unas 200 plantas de aquella fruta que, un año y medio después, dio sus primeros ejemplares.

“No vamos a negar que al principio había ciertas reticencias, cierto miedo a que el producto no funcionase, pero en la FAST decidimos arriesgar y apostar por él, y nos salió bien”, explica a Huella Ricardo Torres, gerente de la cooperativa.

Objetivo: duplicar la producción cada año

Y tanto que sí. Cuatro años después de aquel acto de valentía, la FAST cuenta con más de 3.000 plantas de plátano rojo que producen en torno a 90.000 kilos anuales. “El plan es que poco a poco se vayan sumando más agricultores de nuestra cooperativa a su cultivo para que la producción del plátano rojo vaya a más”, matiza.

Los cálculos de la FAST pasan por duplicar la producción de plátano rojo cada año durante el próximo trienio, con el objetivo de superar los 300.000 kilos anuales de aquí a 2024. “El plátano rojo gusta, llama la atención y cuando la gente lo prueba, repite”, apostilla Torres.  

Aliado de la gastronomía

La llave del éxito de este plátano rojo reside, según nuestro entrevistado, en su carácter disruptivo. Un carácter que-matiza- se lo da su color, aportándole ya de por sí un cierto toque exótico; su sabor, que para algunos recuerda al de la frambuesa; su tamaño, algo más grande que el del amarillo; y su textura, que al ser más densa se adapta mejor a la gastronomía.

Atributos que conocen de sobra chefs y hosteleros, cuya demanda por el plátano rojo va en aumento. No son los únicos. Fiel a su filosofía de apostar por lo bueno, lo sano y lo local, Alcampo se ha convertido en el principal comprador del plátano rojo de la FAST.

Alcampo, su principal cliente

“Alcampo es nuestro principal cliente y su compromiso con nosotros es del 100%. Su apoyo nos anima a seguir produciendo y a seguir sumando agricultores de nuestra cooperativa a su plantación”, explica Torres.

Domingo Arvelo, responsable de Mercado de Frutas y Verduras del hipermercado Alcampo de La Laguna, al noreste de Tenerife, nos cuenta, por su parte, que cuando Ricardo Torres les presentó el producto hace algo más de tres años, “directamente creímos en él. Lo trajimos al centro, al principio en muy poquitas cantidades, y en seguida vimos que generaba una expectación increíble entre los consumidores”.

Fue así como Arvelo pidió a la FAST más ejemplares de aquellos plátanos rojos que también causaban furor en los medios de comunicación canarios. Se iniciaba así un nuevo capítulo en la existencia de esta fruta, primero en las islas y después en la España peninsular.

Del archipiélago a la España peninsular

Actualmente Alcampo vende el plátano rojo de la FAST bajo su marca Alcampo Producción Controlada en bandeja y a granel, en los tres centros que tiene en Canarias y en algunos de sus centros de la península. “La idea es ir ampliando la presencia del plátano rojo en todas nuestras tiendas a medida que la FAST vaya incrementando su producción”, sostiene Arvelo.

Algo que es absolutamente factible, no sólo porque entra en los planes de los agricultores de la cooperativa, sino porque esta fruta no es estacional. “Al igual que con el plátano amarillo podemos tener plátanos rojos todo el año, aunque un poquito menos en verano”, recuerda Torres.

Potencial en el exterior

Según sus datos, las plantaciones de plátano rojo requieren de agua y de unas temperaturas que no se alejen de los 20 grados, encajando perfectamente con las del archipiélago, prácticamente únicas en Europa.

“El plátano rojo sigue existiendo en las islas francesas de Guadalupe y Martinica, pero su producción es muy residual. Si como ha ocurrido en España, gusta fuera del país, y por lo que estamos viendo hay interés, el potencial de esta fruta será inmenso”, explica Torres. La ventaja del rojo con respecto al amarillo reside, según nuestro hombre, en que el primero, gracias a su cáscara más gruesa, viaja mejor que el segundo.

Más de 100 años defendiendo lo local

Además de reforzar la producción del plátano rojo, la FAST seguirá cuidando como oro en paño su buque insignia, el plátano amarillo, del que cuenta con una producción de 23 millones de kilos cada año en las islas.

Unas islas donde lleva defendiendo este producto tan tradicionalmente canario más de un siglo. La historia de la FAST se remonta a principios del siglo XX y no está exenta de compromiso y lucha.

Los pioneros: los primeros valientes

Los artífices de aquellas primeras batallas -donde no corrieron gotas de sangre, pero sí de mucho sudor- fueron un grupo de 23 agricultores del Valle de la Orotaba, que hace ahora 107 años decidieron unirse en el Sindicato Agrícola del Norte de Tenerife (SANT), para plantar cara a las multinacionales inglesas que por entonces tenían bajo su control la producción platanera de las islas.

“Monopolizaban el cultivo, tenían en sus manos el transporte y ellos se llevaban todo el margen sin dejar apenas rastro a los agricultores canarios que eran quienes trabajaban”, sostiene Torres.

Aquella veintena de agricultores fueron sumando adeptos a su causa y hoy son unos 300. De ellos, la mitad se dedica al cultivo del plátano (amarillo y rojo), y la otra mitad a la producción de aguacate, papaya, calabaza o mango. En total generan más de 250 empleos directos y más de 1000 indirectos.

Aquella valentía de aquellos pioneros ahora se repite con la de quienes cultivan el plátano rojo, gracias también al empeño que en los años ochenta tuvo Víctor Galán, director del Departamento de Fruticultura Tropical del ICIA (Instituto Canario de Investigaciones   Agrarias), para traer la fruta a las islas.

El esfuerzo de todos ellos ha tenido y tiene la recompensa de sacar adelante la agricultura canaria, y dinamizar la economía de las zonas rurales en las que operan. Sus virtudes no acaban ahí. Su esfuerzo y tesón también lleva años ‘regalando’ a los paladares de toda España la riqueza de nuestra tierra. ¡Que sean muchos años más!

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