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La ganadería española también se escribe con nombre de mujer

por Alcampo | Sep 17, 2020 | Alianzas ClaveLo bueno, lo sano y lo local

Cerca de un tercio de las explotaciones ganaderas de nuestro país están en manos de mujeres, y su presencia en el mundo rural aumenta año tras año. Pese a que sus realidades son distintas en función de su ubicación y de los animales con los que trabajan, todas comparten el reto de hacer de su profesión un trabajo rentable y conciliar vida familiar y profesional. Aunque lo están haciendo desde la década de los 90, las mujeres ganaderas ganan terreno en un mundo tradicionalmente de hombres y sostienen que su empeño y vocación se traduce en una férrea defensa de la economía rural y de la herencia que nuestros padres y abuelos dejaron en sus tierras. Hablamos con tres de ellas de su historia, de sus dificultades, de sus desafíos, de su presente y también de cómo se perfila y se preparan para su futuro.

Su presencia en el mundo rural y al frente de explotaciones ganaderas comenzó a ser una realidad a finales del siglo pasado. Muchas vienen de familias con tradición ganadera, pero muchas otras decidieron hacer del campo su hogar y acabar con la brecha social que hacía de la ganadería un mundo ligado al hombre. Gracias a su tesón y a su vocación, capaces de romper barreras hasta hace poco infranqueables, las mujeres ganaderas en España ya están al frente de un tercio de las explotaciones que se cuentan en nuestro país.

Según los datos más recientes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, si en España hay 1.234.272 explotaciones agrícolas y ganaderas, las mujeres están al frente de 374.051, lo que se traduce en casi un tercio del total, y todo apunta a que esa cifra va a ir a más.

“Las mujeres siempre hemos trabajado el campo, pero hasta los años noventa estuvimos a la sombra de los hombres, de nuestros padres, maridos, hermanos… Desde entonces y poco a poco, a modo de goteo, las mujeres nos hemos puesto al frente de explotaciones ganaderas. Tenemos una capacidad de organización y de trabajo muy grande, y una vocación que es enorme”, sostiene Mercedes Cruzado, ganadera de vacuno en Asturias de 60 años y dirigente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos en esa Comunidad Autónoma.

Autodidactas y polifacéticas

Una vocación que en muchos casos les hace ser autodidactas, polifacéticas y “vivir como una superwoman”, dice María Gómez, ganadera de vacuno de leche de 38 años y originaria de Valle de Soba, en Cantabria. “Esta profesión nos hace ser personas ubicuas y estar en todas partes, en el campo, con nuestros animales, con nuestra familia, arreglando mil cosas, preparando aperos, conduciendo tractores…”, enumera.

Una ubicuidad que lleva consigo unas exigencias físicas importantes. “Nos levantamos muy temprano, trabajamos entre 12 y 14 horas cada día, todos los días de la semana. El campo y los animales no dan tregua porque necesitan que estés disponible las 24 horas del día. Tus animales dependen de ti y sólo de ti”, dice Remedios Sánchez, oriunda de Estepa (Sevilla), de 33 años de edad, ganadera caprina e Ingeniera Técnica en Topografía.

Esfuerzo físico y de horarios

Ese esfuerzo físico es una de las grandes dificultades a las que se enfrentan las ganaderas que trabajan en nuestro país debido a que, según sostienen, en la mayoría de los casos trabajan solas y con la única ayuda de algunos familiares.

“Necesitamos que nuestras explotaciones sean rentables para que arriesgar lo nuestro y lo de nuestros antepasados no dependa de las ayudas”, reclama Mercedes Cruzado, nacida en Grandas de Salime y al frente de una explotación de 130 cabezas de ganado actualmente.

Esa rentabilidad tiene mucho que ver con que la sociedad valore su trabajo y su materia prima. Y es que cuando eso sucede, el trabajo en el campo no se hace “psicológicamente tan duro”, reconoce María Gómez, quien asegura que a veces los ganaderos no sólo son ganaderos sino también “economistas y psicólogos”.

Dificultad en la conciliación

Además de esperar una mayor rentabilidad, las mujeres ganaderas reclaman mejoras para que su vida profesional sea compatible con la familiar. Y es que, según señalan, la conciliación en el universo de la ganadería es sino imposible sí muy difícil.

“Necesitamos guarderías y centros de día para cuidar de nuestros hijos y de nuestros mayores. Sin eso, conciliar nuestra vida profesional y personal es muy difícil. Muchas veces tenemos que hacer kilómetros para llevar a nuestros niños al colegio y muchas otras, como en mi caso, tenemos que enviar a nuestros hijos a una escuela hogar porque donde vivimos no hay”, explica Mercedes Cruzado, también madre de dos hijos.

Remedios Sánchez apunta, por su parte, que la vida social también se pone cuesta arriba ya que “en esto no hay días festivos y cuando hay alguna urgencia, siempre y sin excepción, tienes que estar ahí”.

Y a esto se une la amenaza que supone para el ganado los posibles ataques de cierta fauna salvaje. “Cuando tienes una explotación ganadera no sólo tienes que hacer frente a dificultades económicas o de conciliación, también tienes que saber lidiar con un precio psicológico que va unido a esta profesión, y que es el de escuchar aullar a los perros que protegen tu ganado. Esa presión psicológica hace que mucha gente se vaya” explica.

Cómo lograr el relevo generacional

Y eso también hace que se haga más difícil un relevo generacional, sin el cual nuestras explotaciones ganaderas quedarían vacías. De ahí que para que su presente sea mejor y su futuro tenga recorrido -la inmensa mayoría de las mujeres ganaderas de nuestro país tienen de media entre 50 y 60 años-, las tres protagonistas de estas líneas coinciden en que necesitan competir en igualdad de condiciones con los productos que vengan de fuera en los que, muchas veces, se usan, según dicen, “cosas que en España están prohibidas”.

“Nosotros ofrecemos calidad, y sabemos que cada vez hay más consumidores que la valoran. Si nosotros perdemos, perdemos todos: nosotros, nuestras tierras y nuestra sociedad. Apostamos por lo local y ofrecemos productos sanos y nutritivos, de proximidad y cuya producción y venta repercute positivamente en la economía nacional. Si cerrásemos nos convertiríamos en parásitos sociales”, dice Mercedes Cruzado.

Apuesta por lo local

Ese reclamo va en la línea del que lanza Remedios Sánchez al decir que “tenemos que apostar por lo nuestro, porque eso es lo que nos genera riqueza. Necesitamos que se apueste por nuestros productos tradicionales, por nuestra calidad, por la calidad de lo que comían nuestros abuelos. Necesitamos que la gente valore esta profesión, y reportajes como éste, nos ayudan”, agradece a Huella.

Una profesión que sigue estando marcada por una fuerte presencia masculina que según Sánchez también entraña ciertas dificultades. “La ganadería y la agricultura siguen siendo un mundo de hombres, y parece que tienes que demostrar más que lo que se les presupone a ellos. Y cuando encima eres joven, como es mi caso, muchos te suelen tachar de no tener ni idea”, lamenta.

Pasión por lo que hacen

Pese a sus dificultades y reclamos, las tres ganaderas aseguran sentir pasión por lo que hacen y no contemplan otro escenario para sus vidas que no sea el de cuidar de sus animales, vivir en un entorno rural y en sus explotaciones.

“Cuando me preguntan si haría la misma profesión, respondo sin dudar que sí. Obviamente me gustaría que cambiaran cosas, pero lo mío es vocacional. Nací entre vacas y quiero vivir entre vacas”, sostiene María Gómez.

Algo que va en la misma línea de la afirmación que hace Remedios Sánchez cuando le preguntamos si volvería a ser ganadera. “Desde que en 2013 decidí ser ganadera no me he arrepentido de mi decisión ni un solo día. He tenido el privilegio de haber elegido varias opciones y pude decidir qué quería hacer. La vida en mi pueblo, con el amor de mi familia y de mis animales compensa”, asegura.

Cómo asegurar el futuro

Un sentimiento común que hace que estas tres mujeres aseguren que las ganaderas aún tienen mucho camino por recorrer. “Esto tiene futuro porque tiene que tenerlo, porque con nuestro trabajo conservamos el bien de la humanidad”, sostiene Mercedes Cruzado.

“Es verdad que nos lo ponen difícil, pero debemos ser valientes y seguir hacia adelante, ser emprendedoras y apostar por algo tan nuestro como lo son nuestros animales y nuestras tierras”, defiende María Gómez, quien también cuenta con dos cabañas para turismo rural dentro de su explotación ganadera y agrícola.

“Yo siempre digo que con mis cabras tengo unos 500 bebés, cada uno con su nombre. Creo que eso explica la pasión que siento por mis animales y por mi oficio”, dice por su parte Remedios Sánchez, quien calcula poner en marcha en unos cinco años una quesería para compatibilizar ese trabajo con el de ganadera.

Pasión y trabajo van unidos, y de esa unión vendrá, aseguran estas mujeres, una mayor presencia femenina en el mundo rural y al frente de explotaciones ganaderas. Falta por ver si el tiempo les da la razón.

Nuestras protagonistas:

María Gómez

Nacida hace 38 años en Valle de Soba Cantabria, María Gómez está al frente de una explotación ganadera (vacuno de leche) de 67 hectáreas de superficie. Formada en Gestión Comercial y Marketing, casada y madre de dos hijas, Gómez cuenta con 180 cabezas de ganado de vacuno de leche. Su producción está en torno a los 2100 y 2500 litros de leche diarios. Además de su trabajo como ganadera, María Gómez tiene dos cabañas que consagra al turismo rural.

Remedios Sánchez

A sus 33 años, Remedios Sánchez, Ingeniera Técnica en Topografía, cuenta con una explotación ganadera en Estepa (Sevilla) donde cuida de 500 cabras cuya producción ronda los 600 litros diarios. Además de su faceta como ganadera, Remedios Sánchez, quien estudió en Polonia bajo el programa de las becas Erasmus, prevé abrir en el plazo de cinco años una quesería en su finca con la que -sostiene- “poder cerrar el círculo de mi trabajo”.

Mercedes Cruzado

Asturiana y con 60 años de edad, Mercedes Cruzado tiene una explotación con 130 cabezas de ganado en el pueblo de su marido (Castro de Grandas de Salime). Casada y madre de dos hijos es también desde el año 2009 la dirigente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en Asturias. Aunque en un principio tuvo ganadería de leche desde 2013 su trabajo como ganadera se consagra a la venta de carne de vaca. Su producción oscila entre las 25 y las 30 toneladas cada año.EmailLinkedInWhatsAppFacebook

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