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Grupo Consorcio, donde la sostenibilidad es el ancla

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Grupo Consorcio, donde la sostenibilidad es el ancla

Grupo Consorcio es por derecho propio todo un referente en la elaboración de conservas del mar. Fundado en 1950 en Santoña, Cantabria, por la familia Croce y ahora en manos de su segunda y tercera generación, esta compañía -líder nacional en la producción de bonito del norte y de la anchoa- lleva años poniendo la sostenibilidad en el centro de todas sus estrategias. Presente en más de 40 países de todas las latitudes, Grupo Consorcio emplea a más de 1.000 personas en sus plantas de Santoña y Pisco (en Perú), y es un absoluto defensor de una pesca que respete la preservación de peces y océanos. Su nombre forma parte de la lista de empresas que en España cuentan con la certificación de MSC, cuya semana Mares para Siempre contará un año más con su ejemplo. Un ejemplo de que cuando se quiere se pueden hacer las cosas bien. En Grupo Consorcio llevan haciéndolas así más de siete décadas.

La historia de Grupo Consorcio arranca en 1950 cuando una familia originaria de Génova se implantó en Santoña (Cantabria) atraída por el potencial que vio en la zona para elaborar conservas con productos del mar. Aquella familia, de apellido Croce y aún hoy al frente de la empresa, decidió probar suerte con el bonito de las aguas cántabras, apostando por productos de calidad con los que hacerse un hueco en el mercado. Vaya si lo hizo.

Legado familiar. Segunda y tercera generación

72 años después de aquel acto de valentía, la familia Croce puede presumir de ser la empresa conservera líder en el mercado nacional, tanto en la elaboración del bonito del norte como de la anchoa. En manos ahora de su segunda y tercera generación, con Cristina Croce en la presidencia, y Valeria Piaggio, hija de la anterior, en la vicepresidencia de la firma, Grupo Consorcio da empleo a más de 1.000 personas de forma directa y a más de 3.000 de forma indirecta.

De ese millar de trabajadores, 300 están en las instalaciones que Grupo Consorcio tiene en Santoña, en la ciudad que lo vio nacer y donde ahora cuenta con 39.000 metros cuadrados en los que ubica una planta de túnidos y otra de anchoa, además de un centro logístico robotizado, para producir bonito, anchoa y atún.

La CAC, al otro lado del Atlántico

Los 700 empleos restantes se encuentran al otro lado del Atlántico, concretamente en Pisco (Perú). Fue en 2006 cuando la empresa fundó allí la Compañía Americana de Conserva (CAC) y donde, según explica a Huella María Aparicio, responsable de Comunicación y Sostenibilidad de Grupo Consorcio, la firma “tiene la mayor planta mundial de elaboración de filetes de anchoa”.

Todo un ejemplo de crecimiento que Grupo Consorcio ha querido y sabido hacer sin renunciar al mimo por los mares y océanos y a la sostenibilidad, sobre la que lleva años asentando su gestión.

14 años certificados con MSC

En 2008, dos años más tarde de poner en marcha la CAC en Perú y cuatro después de hacerse con la marca de anchoa Pelaza, el grupo recibió la certificación de cadena de custodia de MSC para poder comercializar productos del mar con sello azul.

Ese sello azul que actualmente llevan muchos de sus productos garantiza que el pescado con el que elabora sus conservas proviene de barcos que respetan -según 28 indicadores de base científica- el buen estado de la población de los peces que capturan. No sólo eso. También significa que los caladeros donde esos buques faenan, están bien gestionados y que las técnicas de pesca usadas minimizan al máximo el impacto sobre otras especies.

Sostenibilidad = competitividad + responsabilidad

El compromiso de Grupo Consorcio con la pesca sostenible es de tal envergadura que además de ser fiel a los principios del sello MSC, la empresa decidió en 2015 hacer de la sostenibilidad su pilar estratégico. “La sostenibilidad es un factor de competitividad y responsabilidad en nuestro grupo, y así lo demostramos en el plan estratégico que pusimos en marcha en 2015”, asegura Aparicio.

Aquella revolución sostenible que la familia Croce decidió poner en marcha hace ahora siete años ha dado ya muchos frutos. Tantos que Grupo Consorcio los ha estructurado en ejes que ‘tocan’ de lleno a la pesca sostenible, a las oportunidades laborales de sus trabajadores, a la relación que mantienen con sus proveedores, a la transparencia de su hacer…

“Podríamos estar hablando horas y horas de todos los proyectos que en el grupo hemos puesto en marcha en pro de la sostenibilidad. ¿Ejemplos? El que elimina los plásticos de un solo uso; el que reduce el consumo de agua, energía y gas; el que nos lleva a mejorar nuestra gestión de residuos y deshechos; el que nos impulsa a usar envases de cartón reciclado FSC; el que nos acompaña a innovar en nuestros productos lanzando líneas ecológicas o anchoas más bajas en sal… La innovación y la sostenibilidad ya son parte de nuestro hacer, y no entendemos la empresa sin seguir ese camino”, explica Aparicio.

Guiño social, económico y medioambiental

Y es que pese al enorme tamaño que Grupo Consorcio ha adquirido en estos más de 70 años de actividad, -está presente en más de 40 países entre los que se encuentra Estados Unidos, Australia, Canadá, México, Israel, Sudáfrica, Filipinas, Egipto, Corea del Sur, Tailandia, Francia, Bélgica, Austria, Reino Unido, Alemania o Italia, entre otros, porque la lista es mucho más larga- la compañía (certificada como empresa B Corp desde 2019) ha decidido ser fiel a la sostenibilidad medioambiental, social y económica.

¿Cómo? “Hemos apostado por gestionar la empresa de una forma abierta, consciente y con excelencia, manteniendo unas relaciones estables y de proximidad con nuestros proveedores, preferentemente locales para favorecer la contratación local, y ofreciendo a nuestros trabajadores oportunidades de desarrollo y crecimiento personal, fomentando la conciliación y el teletrabajo siempre que es posible”, sostiene Aparicio.

Transparencia y trazabilidad garantizada

Defensores de la transparencia, Grupo Consorcio -cuya facturación ha superado los 80 millones de euros en 2021, por encima de los 78 millones de euros registrados en 2020- hace posible saber cuál es el recorrido de cualquiera de sus productos desde el mar hasta las mesas de los comensales. ¿Cómo? Con su proyecto ‘viaje al origen’ en el que da todos los detalles de la trazabilidad de sus conservas.

Desde un punto de vista más puramente medioambiental, la compañía lleva años trabajando en reducir el impacto medioambiental y en respetar los recursos naturales durante sus procesos productivos, donde defiende la economía circular, y por supuesto en respetar la preservación de los peces y los océanos, haciendo posible que sigan siendo hoy y mañana un medio de vida para quienes se dedican a labores vinculadas con la pesca.

El respaldo de los grandes en la distribución

Una forma de entender la producción y el negocio que le ha llevado a estar en las mesas de millones de consumidores y en los lineales de los grandes grupos de distribución de nuestro país. Uno de ellos es Alcampo, donde se comercializan desde hace años diversas referencias de Grupo Consorcio de sus distintas marcas y también anchoa y bonito bajo la marca Auchan de Alcampo.

“La forma de cuidar a sus proveedores, con relaciones estables y de proximidad, la forma de dar alas a la economía local, de ayudar a sus trabajadores a desarrollarse profesionalmente sin tener que renunciar a su vida personal, y por supuesto la forma de proteger los mares, océanos y el entorno en sus procesos productivos coincide con nuestra forma de entender el comercio”, sostiene Mariano Maraver, responsable producto Auchan Produccion de Alcampo.

Mares para Siempre

Alcampo va a ser junto a Grupo Consorcio protagonista de la Semana Mares para Siempre que este año vuelve a organizar MSC. Una cita en la que la entidad -presente en España desde el año 2011- quiere poner el foco en que “la pesca sostenible existe y en nuestro país tenemos ejemplos”, explica a Huella Laura Rodríguez, directora de la organización para España y Portugal.

Ejemplos como Alcampo y Grupo Consorcio que trabajan con pesquerías certificadas por su sello. “Tenemos que seguir concienciando a la gente de lo importante que son los océanos y la sostenibilidad. Tenemos que lograr que nuestro mensaje llegue a más consumidores, a más distribuidores, a más pescadores”, matiza.

Seguir concienciando

Pese a que España es el segundo país de Europa con un mayor consumo de pescado -por detrás de Portugal-, sólo el 2% del volumen de pescado que se consume en nuestro país tiene el sello azul de MSC. “Si bien es cierto que tras la pandemia hay un consumo más consciente por parte de los consumidores, no lo es menos que aún tenemos mucho camino por recorrer para que la pesca sostenible se siga imponiendo”, argumenta Rodríguez.

Para ello MSC ha diseñado diversas campañas con las que pretende llegar a la educación primaria y secundaria para que su defensa por la sostenibilidad de los mares y océanos llegue a las aulas desde edades bien tempranas. “Tenemos mucho camino por recorrer, y queremos que nuevas flotas y empresas se unan a nuestro proyecto y se sumen a la defensa de la pesca sostenible”, matiza.

La pesca sostenible en cifras

Actualmente en España hay cerca de 400 barcos con certificación MSC. Una certificación que tienen las pesquerías de la anchoa del Cantábrico, del bonito del Norte, del pulpo de Asturias, del bacalao del mar de Barents y de la flota atunera.

María Aparicio recuerda que Grupo Consorcio se ha fijado como objetivo para este año que el 70% del bonito con el que la empresa hace sus conservas sea capturado en el Cantábrico o en el Atlántico Norte, donde está -asegura- “el producto más sostenible”. De todas sus ventas, el 28% de lo facturado ya está certificado -concluye- con el sello MSC.

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