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El viaje de la anchoa: del colapso a máximos históricos

por Alcampo | Feb 25, 2021 | Alianzas ClaveComercio ResponsableLo bueno, lo sano y lo local

Se la creyó inagotable, pero estuvo a punto de desaparecer. En el año 2005 los pescadores españoles y franceses no tuvieron más remedio que renunciar a la pesca de la anchoa en un intento desesperado por salvarla. El drama que se vivió entonces pudo revertirse gracias a aquella decisión que afortunadamente libró a esta especie de su extinción. Hoy, tres lustros después de aquel colapso, la anchoa del Cantábrico está en máximos históricos gracias a una pesca sostenible, al respaldo que esa sostenibilidad recibe de las empresas que comercializan especies que han sido capturadas pensando en el hoy y en el mañana de nuestros mares y océanos, y al trabajo que desde MSC llevan más de dos décadas haciendo para evitar la sobrepesca y el fin de especies marinas. El viaje de la anchoa fue largo, duro y casi trágico. Finalmente llegó a buen puerto y el suyo es un ejemplo de que si se quiere se pueden hacer las cosas bien.

“Llevábamos mucho tiempo, desde los años 90 incluso, avisando de que en la pesquería de la anchoa no había suficiente control y de que sus capturas bajaban de forma muy alarmante, hasta que en 2005 colapsó y se decretó su cierre”, recuerda para Huella Miren Garmendia, directora de OPEGUI (Organización de Productores de Guipúzcoa).

Cinco años sin anchoas

Un cierre que se calculó para un año y que se extendió durante cinco. La anchoa del Cantábrico, que llevaba años siendo mermada por la sobrepesca, recibió seguramente un duro golpe por la contaminación que en noviembre de 2002 originó el Prestige en las aguas gallegas, asturianas, cántabras y vascas. Amarrar las flotas o reorientar la pesca hacia otras especies eran las dos únicas alternativas para su supervivencia.

Hubo suerte, y lo que parecía inevitable no ocurrió. La anchoa se salvó de una muerte que se antojaba segura y en 2010 su pesquería volvió a abrirse. Se daba una nueva oportunidad a una pesquería que había arrancado a principios del siglo XX, de la mano de muchos conserveros italianos que llegaron a la costa vasca atraídos por las virtudes de aquella especie.

Lección aprendida

“Los años en los que la pesquería estuvo cerrada fueron años de auténtica preocupación”, recuerda Garmendia. “Los pescadores del Cantábrico tuvieron que reinventarse, y aunque pudieron mantenerse gracias a la pesquería del bonito y del verdel comprendieron que había que salvar los recursos que nos dan nuestros mares y asegurar su medio de vida y el de sus futuras generaciones. De aquella crisis aprendimos que es posible gestionar nuestras pesquerías de manera sostenible”, matiza.

Una sostenibilidad que, según explica Joseba Arregui, pescador en esa pesquería, “significa que yo me jubile pescando y mis hijos puedan en el futuro seguir pescando y viviendo de la mar”.

Algo que parece probable a juzgar por los datos de Andrés Uriarte, investigador en Azti, centro tecnológico especializado en investigación e innovación marina y alimentaria, quien asegura que “la anchoa del Cantábrico ahora por fin está en máximos históricos”.

Más de 2.000 familias viven de la pesca de la anchoa

Actualmente los pescadores españoles y franceses tienen autorizada una pesca máxima de 33.000 toneladas de anchoa anuales (en los años 60 las capturas ascendían sin control hasta las 60.000 toneladas). De la cantidad actual permitida el 90% de las capturas es para España y el 10% para Francia.

Gracias a ese total en España hay en torno a 200 barcos a lo largo de todo el Cantábrico que pescan anchoa con entre 6 y 16 tripulantes a bordo, haciendo que más de 2.000 familias vivan de la pesca de la anchoa en nuestro país. Y eso sin contar todas las conserveras que también consagran su actividad profesional a esta especie.

Esa pesca, según explica Garmendia, tiene lugar especialmente en primavera, entre los meses de marzo y junio, y según sus cifras las capturas de las últimas campañas han sido muy buenas.

Pesca sostenible, apuesta de futuro

“Probablemente podríamos pescar más de lo que pescamos porque hasta en Galicia empieza a haber una buena cantidad de anchoas, señal de que la especie se ha recuperado”, sostiene, “pero no, hemos aprendido la lección y estamos orgullosos de haber hecho y seguir haciendo las cosas bien porque apostar por la pesca sostenible es apostar por el futuro”, apunta.

“Si la anchoa volviese a colapsar no sería desde luego a causa de nuestra gestión pesquera porque nosotros apostamos por la sostenibilidad a corto, medio y largo plazo”, matiza.

Prueba de ello es que la pesquería de la anchoa es una de las siete españolas que están certificadas por MSC (Marine Stewardship Council), la organización internacional que trabaja por y para que los océanos estén llenos de vida y los recursos marinos protegidos para nuestra generación y las futuras.

Pesquería certificada por MSC

MSC cuenta con un programa de certificación que reconoce y premia las prácticas pesqueras sostenibles con un sello azul, y ayuda a crear un mercado más sostenible para los productos del mar.

La presencia de ese sello en los productos del mar asegura el respeto al estado de las poblaciones, la gestión pesquera eficaz, la reducción del impacto sobre los ecosistemas marítimos y la trazabilidad hasta un origen sostenible.

En España el volumen de pescado ya certificado por MSC asciende a 72.222 toneladas. Y el empeño de la organización que en España lleva 10 años operando es ir siempre a más.

Mares para Siempre

Eso explica que este año haya lanzado nuevamente, con el apoyo de medio centenar de empresas y entidades, la iniciativa Mares para Siempre diseñada para concienciar de la necesidad de acelerar la adopción de una pesca sostenible en el mundo y conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Según Laura Rodríguez, directora de MSC España y Portugal, MSC pretende con esta iniciativa dar un paso más en la promoción de “la práctica de la pesca sostenible certificada y en el consumo de productos obtenidos mediante técnicas respetuosas con la preservación de los ecosistemas marítimos”.

Algo que se antoja enormemente necesario teniendo en cuenta que a nivel global el problema de la sobrepesca no ha dejado de crecer desde la década de 1970 y, de acuerdo con el informe Sofía de la FAO, el 34% de las especies que sufre la sobrepesca se encuentra ya en un estado biológicamente insostenible. Y esto recuerda lamentablemente a lo que sucedió con la anchoa a principios de este siglo.

Alcampo, con los océanos

La buena noticia es que los datos de MSC cifran en 380 los productos que se comercializaron en España con su Sello Azul en el ejercicio 2019-2020, lo que supuso un aumento del 22% respecto al año anterior. Y entre esos productos se encuentran precisamente las anchoas que Alcampo comercializa en sus tiendas de toda España.

Comprometida con la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, “Alcampo desarrolla una política de pesca sostenible, ofrece su apoyo a los proyectos de mejora pesquera conocidos como FIPs, defiende la incorporación de productos pesqueros certificados con estándares de sostenibilidad y la promoción del trabajo conjunto y coordinado de proveedores y organizaciones en pro de la sostenibilidad de los océanos”, sostiene María Fernández, coordinadora de Medio Ambiente de Alcampo en España.

El ejemplo de las anchoas Lorea

Muestra del apoyo que Alcampo ostenta a MSC para que la pesca no suponga un detrimento del stock de las especies y para garantizar una trazabilidad sostenible desde el mar al plato, Alcampo apuesta por comercializar productos que cuentan con la certificación de MSC. Un buen ejemplo son precisamente las anchoas Lorea, marca del fabricante conservero Yurrita.

Fundada en 1867 en el pueblo pesquero de Mutriku, a orillas del Mar Cantábrico, y con más de 150 años de tradición conservera, siendo la más antigua del País Vasco, esta compañía está detrás de las anchoas con sello MSC que Alcampo vende en sus tiendas.

Anchoas en semiconserva que se comercializan bajo la gama Lorea Green Selection, que además del sello MSC están acompañadas por aceites certificados provenientes de la agricultura ecológica.

“La anchoa tras ser capturada en el Mar Cantábrico madura en barril durante más de ocho meses para, una vez conseguido el punto de maduración deseado, ser fileteada, limpiada y envasada a mano”, explican desde Yurrita.

Yurrita elabora también las anchoas que Alcampo comercializa tanto en latas como en tarros de cristal bajo su marca propia Auchan, certificadas igualmente con el sello de MSC. Anchoas con las que Alcampo da una muestra más de cómo bajo su marca propia apuesta por productos que el consumidor demanda todo el año y que en su ciclo productivo son respetuosos con el entorno.

Respetuosos con el medioambiente

“Las anchoas de Yurrita cumplen con los estándares de pesca sostenible que defendemos desde Alcampo y por los que trabaja MSC. Con este producto nos mostramos fieles a nuestra política, respaldamos los Objetivos de Desarrollo Sostenible y ofrecemos a los consumidores la posibilidad de consumir productos buenos para su salud y respetuosos con el entorno”, concluye Fernández.

Desde el punto de vista nutricional la anchoa es un producto muy destacable, ya que posee un alto contenido en proteínas, ácidos grasos Omega 3 y algunas vitaminas y minerales, como la vitamina D, B3, B6, B12 y selenio. Y no solo eso, sino que también es una buena fuente de vitamina B2, potasio y fósforo.

Todo ello, en su conjunto, la convierte en un alimento que contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro o la visión; así como los huesos, los dientes, el cabello o la piel en condiciones normales. Pero aquí no acaba todo, a nivel gastronómico la anchoa es fácil de cocinar y puede presumir de tener mucho sabor. ¡Larga vida a la anchoa! EmailLinkedInWhatsAppFacebook

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