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Casa Garzea: tándem perfecto entre bienestar animal y producción ecológica

por Alcampo | Mar 18, 2021 | Alianzas ClaveComercio ResponsableLo bueno, lo sano y lo local

A sus escasos cinco años de vida Casa Garzea ya ha conseguido hacer historia al lograr que su granja alcance una producción de huevos 100% ecológicos y ofrezca una calidad de vida de 10 a las gallinas que la habitan, siendo todo un referente de bienestar animal en España. Con una filosofía que defiende tanto lo artesanal como la ingeniería avanzada, a caballo entre lo rural de antaño y la tecnología más puntera del siglo XXI, Eva García Vidal es la responsable de este proyecto que se ha hecho un hueco en la hostelería de alta gama y en las mesas de millones de españoles gracias a haber entrado por la puerta grande en Alcampo, con su marca Alcampo Producción Controlada. Éstas son las razones de su éxito.

“En mi casa siempre hubo gallinas, y siempre las tratamos como parte de la familia. ¡Recuerdo que mi abuela hacía incluso duelo cuando alguna se moría y yo siempre busqué la vuelta a los orígenes! Por eso cuando decidí que las instalaciones de mis padres no se vendrían abajo, supe que mi proyecto tenía que ser rural pero innovador, artesano y ecológico y por supuesto respetuoso con los animales”. Así es como explica Eva García Vidal, fundadora de Casa Garzea, el origen de una explotación ganadera que es todo un referente en bienestar animal y producción ecológica en España.

De instalación del pasado a granja ultramoderna

Afincada en la zona asturiana de Castrillón (muy cerquita del Cantábrico), esta emprendedora, originaria de Oviedo y licenciada en Administración y Dirección de Empresas, empezó a escribir la historia de su compañía a sus 42 años, en 2016.

Por aquel entonces hacía ya ocho que su padre había fallecido y las instalaciones donde sus progenitores habían trabajado empezaban a deteriorarse en exceso. “No quise que todo aquello se viniera abajo, así que decidí rehabilitarlo para convertir aquellos viejos edificios en una granja ultramoderna e innovadora, donde trabajar con gallinas ponedoras cuyos huevos obtuviesen el distintivo ecológico y de bienestar animal”, explica.

Dicho y hecho. Tras invertir unos 700.000 euros en aquellas instalaciones, Eva García abandonó el trabajo por cuenta ajena que tenía y en 2018 se lanzó en solitario y en cuerpo y alma a su proyecto de agricultura y ganadería ecológica. Un proyecto al que quiso ponerle un nombre que conectase con ella, con su familia y con sus orígenes rurales eligiendo finalmente Garzea, una palabra derivada de su apellido.

Bienestar animal: prioridad número 1

El empeño y la aventura ganadera y empresarial de Eva García dio sus primeros frutos, sus primeros huevos, en 2019. “Fui muy poco a poco porque siempre he priorizado el bienestar de las gallinas, que hubiera armonía en el gallinero y que vivieran una eterna primavera, sin estrés, sin carencias de ningún tipo, ni de alimentación, ni de agua, y con instalaciones donde reinase un confort térmico y de iluminación que impidiese cambios bruscos de temperatura”, explica a Huella nuestra protagonista.

En aquellos comienzos, que hoy ya le parecen lejanos, su explotación contaba con 2.000 gallinas (hoy tiene 7.000). “Siempre he dicho que en nuestra granja tenemos dos clientes: los clientes en sí y nuestras gallinas. Si ellas están bien, los huevos que ponen están bien, y los clientes, los de verdad, también estarán contentos de comprar nuestros huevos”, matiza.

Para verificar que sus gallinas crecen y viven en “un remanso de paz” -gracias a poder gozar de un comportamiento natural en su especie- y garantizar así su distintivo ecológico, Eva García y su equipo -hoy son cinco personas las que trabajan en su explotación- hacen tres inspecciones diarias en las que comprueban que todo en la granja -automatizada al 100% funciona bien, que los animales están tranquilos y alimentándose.

Gallinas criadas con alimentos ecológicos

Y es aquí donde entra otro vector que hace que Casa Garzea sea todo un referente de ganadería ecológica. ¿La razón? La inversión que esta emprendedora ha hecho en sus terrenos para plantar más de 1.000 manzanos y otros árboles frutales en los parques exteriores de sus gallinas, para que éstas puedan salir a purgarse y a pastar diariamente perales, kiwis, cítricos, verduras, cereales, plantas aromáticas y otros vegetales, todos ellos cultivados de forma ecológica y sin aminoácidos químicos.

Esa alimentación que proviene del cultivo ecológico hace que las gallinas de Casa Garzea puedan poner huevos cada 27 horas. Huevos que según Eva García son diferentes a los que los consumidores suelen estar acostumbrados en lo relativo al color -más naranjas (debido a las xantófilas, el pigmento de las verduras que ingieren)- y al sabor. 

‘Son lo que comen. Ponen lo que comen’

Los huevos de Casa Garzea son, según García, “más compactos, muy proteínicos y llenos de vitamina D y minerales”, gracias a la cantidad de horas de sol a las que las gallinas se exponen cada día y a los vegetales, hierbas y frutas con los que se alimentan. “A los animales les pasa como a las personas. Igual que nosotros somos los que comemos, ellos son lo que comen y las gallinas ponen lo que comen”, matiza.

Sus cifras sitúan en 6.400 los huevos que Casa Garzea atesora de media cada día, que van a parar a un par de restaurantes estrellados (cuya identidad prefiere no desvelar) y a los paladares de millones de consumidores de toda España gracias a venderse en los lineales de Alcampo bajo la marca Alcampo Producción Controlada, dentro de la línea “Yo crío, Yo produzco, Yo fabrico”, la cual apoya proyectos de pequeñas pymes que controlan todo el proceso productivo, desde la granja hasta el producto final.

Alcampo: principal cliente

“Alcampo es nuestro principal cliente y para mí estar en sus centros bajo la marca Alcampo Producción Controlada es todo un honor. Alcampo ha hecho posible que mi ilusión sea la ilusión de muchas otras personas que vienen de un entorno rural, donde las opciones laborales son escasas y que como yo ahora están orgullosas de haber dinamizado la economía de nuestra zona”, sostiene García.

La apuesta por defender la economía rural, por preservar el medioambiente y por cuidar del bienestar animal, fueron tres de las razones por las que Casa Garzea y Alcampo empezaron a trabajar conjuntamente.

“Casa Garzea representa los valores de Alcampo Producción Controlada al respetar el entorno en el que lleva a cabo su producción y al apostar por el bienestar de sus animales, garantizando que se respetan y atienden sus necesidades básicas y permitiendo así que puedan expresar su comportamiento innato como especie, y alimentándolos con cultivos ecológicos. Todo ello da como resultado unos huevos únicos en su textura, sabor y color”, sostiene Virginia Pérez, responsable de Calidad de Alcampo.

Packaging respetuoso con el medio ambiente

Los huevos de Casa Garzea se venden en los centros de Alcampo de toda España en envases de cartón 100% reciclado y sin derivados plásticos. “Este tipo de packaging transmite los valores de su marca al defender lo ecológico, la calidad, la sencillez y lo natural. Valores con los que estamos absolutamente alineados en Alcampo Producción Controlada”, matiza Pérez.

Además de que ese envase es práctico para ser almacenado en cualquier posición, absorbe muy bien los posibles impactos y aísla muy bien al huevo, preservando su calidad y conservación, así como la seguridad alimentaria.

Seguridad Alimentaria

Una seguridad que está garantizada gracias a que las instalaciones de Casa Garzea están conectadas directamente con la Sala de Envasado a través de cintas transportadoras, eliminando así riesgos de contaminación por manipulación. El huevo va directamente de la gallina al envase y queda listo para ser expedido. Esta particularidad garantiza la máxima frescura al consumidor al minimizarse el tiempo que transcurre desde que se pone el huevo hasta que llega a sus mesas.

No sólo eso. El hecho de que el modelo productivo de Casa Garzea disponga de todas sus instalaciones en un mismo lugar – granja, parque, centro de envasado- evita los desplazamientos entre el lugar de recogida y el del envasado, reduciendo por tanto al máximo las emisiones de carbono.EmailLinkedInWhatsAppFacebook

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